La década de los setentas marcó la historia de la música tropical con la explosión de la salsa. Y al acercarse el fin del milenio los protagonistas de aquel momento, hoy transformados en figuras legendarias, continúan embrujando el planeta con sus mágicos sones.
En otras palabras, siete lustros después deque, bajo el sello discográfico Fania, dieron a conocer una sabrosa fusión de ritmos afrocaribes, han inundado de alegría el planeta que aún baila y disfruta del sabor inigualable de aquella música.
Las legendarias Estrellas de la Fania de hace 35 años son los protagonistas del movimiento que hoy se conoce como salsa, que es la música típica cubana como el son, mambo, chachachá o guaguancó, mezclada con el sonido propio de Puerto Rico y Nueva York, combinación que precisamente lo convirtió en un ritmo único y exitoso.
El sello Fania fue creado por el flautista dominicano Johnny Pacheco y financiado por el empresario ítalo-estadounidense Jerry Masucci, quien falleció hace dos años.
Pacheco recuerda que comenzó a crear la compañía en 1964 y ya para la década de los setentas había logrado reunir la suficiente gente para formar las Estrellas de la Fania.
Entre los inolvidables All Fania Star figuran los percusionistas Ray Barreto y Roberto Roena; José Cheo Feliciano, Pete El Conde Rodríguez, Ismael Miranda, el bajista Bobby Valentín, y los pianistas Papo Lucca y Larry Harlow, conocido como El Judío Maravilloso, así como Celia Cruz.
Pero hoy la lista de salseros es tan vasta que se extiende hasta Japón con la Orquesta de la Luz; se pueden citar entre los renombrados al trombonista y cantante Willie Colón, el trompetista Luis Perico Ortiz y el compositor, cantante y actor Rubén Blades.
Los Fania a las tablas
También se les suma el joven sonero puertorriqueño Domingo Quiñones, quien aunque no es parte de la Fania, le rinde homenaje a una de las importantes figuras de ese movimiento: el fenecido Héctor Lavoe, conocido como El cantante de los cantantes.
Quiñones protagoniza magistralmente hace cuatro meses la obra ¿Quién mató a Héctor Lavoe?, la producción Off Broadway más importante de este año y que más tiempo ha estado en cartelera en Nueva York esta temporada.
El reconocido sonero venezolano Oscar D'León, quien para la década del setenta comenzaba a despegar su carrera como integrante de la orquesta Dimensión Latina, es otro de los salseros que brillan con luz propia.
Hace cinco años las Estrellas de la Fania cautivaron a los estadounidenses Fania en EEUU, en 1994, cuando ofrecieron un concierto en Miami, Puerto Rico y Nueva York para conmemorar el 30 aniversario de su creación.
La primera presentación del grupo fue en el Red Garter en el condado de El Bronx, pero no fue hasta 1971, después de presentarse en el salón de baile Cheetah, cuando se consagró como una verdadera institución musical, estableciendo también el comienzo de una era musical, en momentos en que el mercado de Cuba llevaba diez años cerrado debido al embargo.
"Los latinos no teníamos, hasta ese entonces, con qué identificarnos. Los negros tenían un movimiento muy fuerte que era el Motown. Con la Fania, teníamos algo con qué identificarnos", según Pacheco.
Lo acontecido en el Cheetah fue filmado por el cineasta León Gast y fue el punto central de la película Our Latin Thing, que además de documentar esa noche de las estrellas, presentaba por primera vez, la realidad de la comunidad puertorriqueña de El Barrio y de los latinos en Nueva York.
Tres años después del Cheetah, la Fania se presentó ante 45.000 personas en el Yankee Stadium y fue precisamente ahí donde se unió al grupo la guarachera Celia Cruz.
La salsa fue creciendo y traspasó la frontera del barrio puertorriqueño y latino en general hasta Japón, Africa y Europa.