
El Universal, México
Los contenidos de la televisión mexicana pretenden cambiar a la par de las necesidades de la audiencia.
En la actualidad, las historias de vida encerradas en la llamada "caja mágica" y los elementos aspiracionales inmersos en nuevos programas han acaparado los ratings , demostrando que el público prefiere la realidad sobre la ficción.
El éxito masivo de Bailando por un sueño , de Televisa, es tan solo la punta del iceberg de un fenómeno mediático que en los últimos años ha robado la atención del televidente.
Con esto queda por sentado que este prefiere consumir productos que le muestren una realidad más cercana, a través de la cual pueda sentirse identificado.
Clave del éxito. Para Rubén Galindo, productor de Bailando por un sueño , la idea original de esa emisión fue buscar apasionados por el baile, sin embargo, con el tiempo él y Santiago Galindo se dieron cuenta de que los anhelos de los participantes eran un elemento que atraía al televidente, por sentirse identificado con estos.
"La fórmula de Bailando por un sueño es muy clara: mostrar el lado humano de la televisión. Nosotros solo nos encargamos de poner la pantalla, porque los sueños y las historias ahí están, tan solo somos el vehículo para hacerlos llegar al público", expresó.
Y es que el también productor de la novela Amy, la niña de la mochila azul considera que arquetipos como el de Víctor Hugo y Luis David, participantes de la primera y segunda temporadas de Bailando por un sueño , respectivamente, prevalecen entre la juventud mexicana.
"Ellos son tan solo una muestra de que muchos jóvenes mexicanos tienen ese sentimiento de culpa de no dar el ancho frente a su papá, de estar en deuda con ellos. Es una situación arquetípica que tiene que ver con la imagen del hijo que muchos padres quisieran", aseguró.
En opinión de Martín Luna, director general de Azteca Novelas, "la realidad siempre supera a la fantasía, por lo que evidentemente todo está basado en lo que sucede y por ello programas como Lo que callamos las mujeres tienen su fundamento en la realidad".
"No hay nada más aspiracional como el caso de Erasmo Catarino (ganador de la cuarta generación del reality La academia ), que viene de la sierra de Guerrero (Pacífico mexicano) con atributos físicos no clásicos para la televisión, y de pronto llega y triunfa", dijo.
"Gran parte del éxito de Erasmo influyó en que la gente se identificó con él, lo apoyó y lo sigue apoyando por ser una persona auténtica, de pueblo, y con una gran solidez humana", agregó el directivo.