Quizá a usted le parezca que este muchacho que ve en la televisión nacional desde hace más de una década, en distintos programas –casi siempre de corte musical– es un conocido cercano, aunque quizá nunca lo haya visto en persona.Si esa es la impresión, está en lo correcto. Y es que pocas figuras de este medio reflejan tanto como él que su personalidad frente a las cámaras es exactamente la misma que refleja cuando se le conoce más y bien de cerca.Llano, sencillo, bien intencionado, prudente, de carácter reposado y que difícilmente explota.La fortaleza del carácter de Hárold Quesada Ramírez, de 34 años, estriba más bien en el ímpetu que ha tenido toda su vida para arrancar proyectos propios, a veces quijotescos, siempre en pos de augurarse un futuro en el ámbito de la comunicación social.Pero antes de llegar a su faceta actual, como animador estelar del programa de concursos A Todo Dar (lunes a viernes, 5:00 p.m., canal 6), echemos un vistazo a su hoja de vida.Hijo de una familia de clase media, nació en Guadalupe el 16 de febrero de 1971. Es el menor de los dos varones, tuvo una infancia bastante normal que se desarrolló en la parte académica en la escuela Pilar Jiménez y el Liceo Napoleón Quesada.Como suele ocurrir con los comunicadores natos, desde pequeño (¿fue “pequeño” alguna vez este muchachón tan alto?), Hárold era el primero en apuntarse en las veladas escolares y actos cívicos.“ Era bastante extrovertido, siempre me apuntaba para todo, especialmente en cuestiones culturales como la estudiantina, donde tocaba la marimba y el acordeón, que llegué a dominar bastante bien”. En el carácter, eso sí, siempre fue muy llevadero. “Me gustaba vacilar y cosas así, pero nunca, nunca he sido bélico”, asegura.De adolescente, el gusto por la música le llegó como una tromba.“ Me hice súper fiebre, platilla que me caía me la gastaba en discos. Cuando yo salía del cole estaba empezando una emisora que se llamaba BBC (la que después se convirtió en 103) y yo me hice muy fiebre, me gustaba mucho el estilo”, rememora Hárold.Le gustaba tanto que un buen día, con acaso 15 años, simplemente se fue a preguntar si no necesitaban personal en cabina.“ No sé si les llamó la atención el ánimo, tal vez porque era un güila, no sé, la cosa es que de verdad me contrataron en cabina... ¡tuve que sacar el carné del PANI y todo para poder trabajar!”, cuenta divertido, recordando una época que, sin duda, fue dorada para él.En adelante, Hárold nunca se desvinculó de los medios de comunicación, en tanto siempre cursaba sus estudios de manera paralela.Pasar de la cabina de controles a la locución también fue un paso espontáneo y bastante rápido, y aquí intervienen dos personajes bastante conocidos del espectáculo nacional.“ El que terminó de meterme la fiebre por esto y me impulsó ya a lo que era conducción fue Erick León. Él también es de Guadalupe y era muy amigo de mi hermano mayor, y como ya estaba metido en esto de la música me llevaba donde trabajaba y me ponía a practicar”.El otro “padrino” fue Luis Rodríguez (casualmente, Luis fue el primer animador de A Todo Dar, en el rol que justo hoy ocupa Hárold).“Él me llevó de Arpegio a 103 y ya de ahí he andado por Stereo Continental, Radio Tiempo, Radio Universal y una pequeña temporada en Radio Uno”.Y por ahí, sin mucho ruido y apenas frisando los 20, Hárold se animó a la televisión y arrancó con su primera experiencia en lo que era canal 19... por supuesto, con la programación de videos musicales.Ahí conoció a Cristiana Nassar, quien daba sus primeros pasos como periodista y quien, unos 15 años después, lo recomendaría para ingresar a Repretel, inicialmente en el programa Cómplices.Estando en el 19 surgió una oportunidad ya más formal, en un canal de cobertura nacional y que en realidad constituyó su “bautizo formal” en la tele del país.Le tocó, nada menos, que sustituir al reconocido y experimentado Rooper Alvarado en el programa Amor en el aire, que se transmitía entonces por canal 2.“ Ya ahí empezó esto mucho más en serio, el programa era muy popular y nosotros hicimos muchas cosas que en esa época nadie hacía, íbamos fuera del país a hacer entrevistas o programas, como México o Nueva York. Trabajábamos con las uñas pero sacábamos un producto muy gustado”, afirma Hárold con evidente satisfacción.Como ocurre siempre, el programa cumplió su ciclo y ya para entonces él había terminado la universidad y estaba empezando a trabajar en lo suyo: tanto el mercadeo como la publicidad.“ En esa época regresé a la Radio Cadena Fundación 103, solo que en mercadeo y en ventas”.Fue como un período sabático, en el que se desprendió de los micrófonos, y lo hizo por uno o dos años.Siempre con un gran ímpetu para desarrollar proyectos propios, Hárold montó su propia empresa de comunicación, la cual mantuvo por cuatro años... y también “cumplió su ciclo”, bromea.Pero además fue para esa época en que Cristiana lo recomendó para ingresar a Cómplices. Tras el cierre de este programa, quedó vinculado con Repretel y desde hace ocho meses asumió la conducción de A Todo Dar.“ Es una dinámica diferente a la que había realizado hasta entonces, yo entré en el momento del relanzamiento y me he acoplado muy bien. La verdad es que disfruto mucho, me divierte hacer el programa y trabajamos con un grupo muy compacto, nos llevamos muy bien”.Dice que tiene una relación muy “pareja” con sus compañeros, pero tras insistirle un poco, admite que con Viviana Calderón ha desarrollado una amistad muy profunda y no escatimó halagos para su compañera.Sin embargo, este muchacho insiste en sus quijotadas.Hace unos meses dio vida, mediante su nueva empresa, Comunicación Objetiva, a una nueva revista dirigida al sector masculino.“ Lo de la revista salió porque tenía ganas de desarrollar algo con medios, pero la radio es un medio muy complicado y en televisión ya estoy haciendo A Todo Dar. Hicimos un estudio y nos percatamos de que en el país hay revistas dirigidas a todo el mundo, excepto a los hombres”, explica el animador.Fue así como nació Para Hombres (PH), una revista bimensual cuya tercera edición está por salir al aire.“ Hay una tendencia muy fuerte de publicaciones dirigidas a los hombres en Latinoamérica, hay un nicho importante pero los hombres tenemos que leer lo que viene de afuera, así que quisimos ofrecer algo tico, que te hable y piense en tico”.A grandes rasgos, la revista trata temas como salud, sexología, motores, deportes, economía, reportajes y lógicamente, entrevistas con modelos o mujeres que sean populares entre el gusto de los hombres.En la edición que están preparando, por ejemplo, la portada será sobre la periodista de Telenoticias Wendy Cruz. Imagínense.De su vida personal, Hárold contó que en este momento vive en la casa de su familia en Guadalupe, junto a su mamá. Su papá falleció hace 7 años de un infarto, en lo que sin duda ha sido el golpe más duro de su vida.Hárold no tiene hijos, en este momento se encuentra separado. En sus años 30, ya no goza tanto de los festolines de adolescencia sino que, como suele ocurrir a esta edad, aprendió a disfrutar de la compañía de buenos amigos y de las buenas tertulias. No fuma, y se toma una cerveza de vez en cuando. Y también ha aprendido a hacerle caso al espíritu, como cuando prefiere quedarse en casa un viernes por la noche leyendo o viendo la televisión.“ Soy caserón, muy casero, me gusta mucho el cine, este es como una obsesión para mí. Voy mínimo una vez a la semana, de hecho creo que mi próximo paso va a ser estudiar cine en serio, me gustaría incursionar en el campo de la crítica cinematográfica”.Así, sin mucho ruido (es más el que hace en los concursos que anima cada tarde), Hárold vive activo, inmerso en nuevos proyectos y disfrutando los pequeños grandes placeres de la vida. Sí con mucho entusiasmo, y no con mucha complicación.
De cerca
Nombre : Hárold Quesada
Edad : 34 años
Profesión : Publicista
Si hay algo que “empatina” a Hárold son los juguetes de tecnología. “Lo último en computadoras, me encanta la Palm, siempre ando viendo nuevos artefactos: los televisores modernos, devedés (DVD), home theater... Mi ideal de una noche perfecta es llegar a la casa con una buena cinta, encerrarme, apagar el celular, alistar una coca y unas palomitas y desconectarme por completo. Puede haber un pelonzazo de película, pero si me estoy quemando por una película, nada me hace más feliz que eso”.
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Fotografías:José Díaz