En algún momento, todos nos hemos tumbado en el zacate para mirar fijamente hacia el cielo y descubrir figuras conocidas en esas formas y contornos de algodón.
La observación de nubes es una práctica común, pero ahora es posible conocer un poco más acerca de su clasificación y formas, a través del proyecto Astronomía en el Parque, que organiza el Centro Nacional de la Ciencia y la Tecnología (CIENTEC).
Esas figuras que percibimos algodonosas están formadas de un sinnúmero de minúsculas partículas de agua, hielo, o de ambas, que se encuentran suspendidas en la atmósfera.
De cúmulos y estratos
Por su altura, están las nubes bajas (que llegan hasta los 7.000 pies), las medias (que alcanzan hasta 20.000 pies) y las altas (que pueden llegar hasta los 40.000).
Entre las bajas encontramos los cúmulos, que se desarrollan verticalmente y producen lluvia tipo chubasco fuerte y de corta duración. Según el meteorólogo Bernardo Zúñiga, del Instituto Meteorológico Nacional, son características de la estación lluviosa en la Vertiente del Pacífico y también en la zona tropical.
Luego están los cúmulo-nimbos, que son los que producen tormentas eléctricas. Una característica es que cuando aparecen en línea, producen lluvias intensas y, si su base es muy baja, también pueden causar vientos turbulentos.
Otros dos tipos de nubes bajas son los estratos y los estrato-cúmulos. Ambos producen lloviznas.
Las nubes medias más comunes son los altostratos y los alto-cúmulos. Las primeras, "cuando son residuos de cumulo-nimbos, producen lluvias continuas", explica Zúñiga. La característica de las segundas es que parecen piedras.
Por último, entre las altas están los cirros, compuestas por pequeños cristales de hielo.
Luego los cirro-cúmulos, "que vienen siendo como los alto-cúmulos, pero a mayor altura, entonces se ven como piedritas".
Y los cirrostratos que son como un velo. Una característica interesante de estas nubes es que nos permiten ver alrededor del Sol un halo, debido a la descomposición de la luz que ocurre a través de los cristales que la conforman.
En cuanto a su forma, las nubes bajas parecen hongos, las medias son como velos, y las altas se asemejan a una cabellera.
Otra manera de clasificarlas por su forma es que los estratos son como capas y los cúmulos tienen contornos bien delimitados en forma de cúpulas o torres. La forma del resto de las nubes es producto de la mezcla de estas dos.
Mayor información acerca de las nubes se puede conseguir al participar en el programa Astronomía en el Parque, que lleva a cabo el CIENTEC en diversas plazas de la capital y en provincia.