En un escenario nacional será electa la nueva Miss Teen Internacional 2004. En busca de esa corona llegaron al país, esta semana, un grupo de 20 jóvenes de diferentes nacionalidades.
Las candidatas, de entre 15 y 19 años, vienen de tierras tan lejanas como Australia y Rusia, y hay otro grupo de representantes latinoamericanas.
Esa última lista incluye a concursantes de Brasil, México, República Dominicana, Honduras y Guatemala, entre otras nacionalidades.
Nuestra representante será la joven Katherine Zamora, de 18 años, quien tiene como meta estudiar la carrera de relaciones internacionales.
Ella obtuvo su pase a la final tras vencer, el 10 de junio de este año, a otras nueve candidatas costarricenses que buscaban la misma meta.
Oriunda de Desamparados, la joven tiene una gran responsabilidad pues la actual Miss Teen Internacional es la costarricense María Teresa Rodríguez, quien ganó el cetro en la final que se realizó el año pasado en México.
En el 2002, la costarricense Fabriella Quesada Sequeira también obtuvo esa corona. Eso ocurrió en la décima edición del concurso, que reunió a representantes de 14 naciones.
El organizador del certamen, Enrique González, informó de que la final de este año también iba a realizarse en tierras aztecas, pero se hizo un cambio de sede que favoreció finalmente a Costa Rica.
Las jóvenes candidatas están hospedadas en el Hotel y Villas La Condesa, en Heredia, donde el viernes fueron presentadas ante la prensa.
Anoche se realizó una subasta benéfica, en ese lugar y en el marco del concurso, cuyos fondos serán donados a la Fundación Paniamor, que desarrolla proyectos de prevención del maltrato infantil.
El grupo de candidatas tendrá una serie de actividades a lo largo de esta semana. Su principal compromiso serán los ensayos para la final, que se realizará el próximo viernes 12, a las 7:30 p. m., en el Planet Mall.
Las entradas para esa noche costarán ¢10.000 y ¢20.000 (zona exclusiva). Puede adquirirlas llamando al teléfono: 222-1651.
Miss Teen Internacional lleva 12 años de realizarse en forma consecutiva.