Cuando se diagnostica un tumor maligno en el cerebro de un niño no existe ninguna duda sobre la necesidad de iniciar, de inmediato, la ofensiva para eliminar el cáncer.
Cirugía, radioterapia y quimioterapia es el arsenal que prepara el Hospital Nacional de Niños (HNN) para luchar contra esos tumores.
Cuando se inicia la batalla es imposible obviar las estadísticas: solo el 60 por ciento de los niños con cáncer cerebral lograrán curarse. Entre ese grupo de victoriosos hay quienes siguen adelante con pocas cicatrices del combate. Otra parte lleva marcas mucho más profundas, como el joven David Zúñiga quien arrastra secuelas del tratamiento que, irónicamente, salvó su vida pero dejó problemas en su cerebro para aprender. (véase el recuadro).
Niños con retardo mental de leve a severo, con dificultad para ver, hablar, escuchar o caminar. Niños que tienen un bajo rendimiento en la escuela o el colegio y, a falta de opciones en los centros educativos, se quedan en sus casas sin aprender un oficio. Niños con pocos o sin ningún amigo porque son vistos como "los extraterrestres" que tuvieron cáncer.
Esos son los primeros datos que obtuvo la sección de Psicología del servicio de Oncología y Hematología del HNN, sobre las marcas que arrastran los sobrevivientes del cáncer cerebral.
Esa sección abrió una evaluación de los pacientes que fueron dados de alta, en los últimos diez años, a fin de conocer su condición, años después de que terminaron su tratamiento.
El objetivo es identificar las secuelas físicas, emocionales y sociales de los pacientes a quienes conocieron cuando todavía "se chupaban el dedo" y que, ahora, se preocupan por estudiar o conseguir trabajo.
A buscar sobrevivientes
Luego de una minuciosa búsqueda en viejos expedientes el personal levantó una lista de 30 familias de niños que tuvieron cáncer . Las psicólogas se reunieron hace un mes con 12 de ellas y solicitaron información sobre sus hijos.
"La idea es contactar a la mayor cantidad posible de familias, visitar a los pacientes y hacer un estudio completo junto con trabajo social. Haremos pruebas, por ejemplo, para medir su capacidad de aprendizaje pues los problemas en el desarrollo intelectual son una secuela conocida del tratamiento contra el cáncer cerebral", explicó Marggie Rojas, psicóloga del proyecto.
Rojas espera que la evaluación concluya en diciembre a fin de pedir apoyo al gobierno para esos pacientes que "quizás fueron a la escuela pero por sus problemas de aprendizaje no pueden seguir en el colegio y no tienen un centro cercano donde aprender un oficio y explotar sus habilidades", agregó.
Cáncer frecuente
Los tumores malignos en el cerebro son los de más frecuente aparición entre el resto de tumores sólidos malignos que afectan a los niños (véase el recuadro).
Cada año, el HNN atiende entre 25 y 30 nuevos casos de cáncer en el Sistema Nervioso Central (cerebro y médula espinal (columna). Según la base de datos del servicio de Oncología, más de cien menores han sido tratados por ese mal en los últimos diez años.
Max Barrantes, pediatra de Oncología, explicó que existe una amplia documentación sobre los efectos secundarios que ocasionan los tratamientos contra el cáncer cerebral. Agregó que, aproximadamente, un 30 por ciento de los pacientes sufren, en menor o mayor medida, secuelas.
"Todas las opciones de tratamiento tienen sus propios riesgos. La cirugía para extraer el tumor puede tocar partes sensibles en el cerebro. También hay riesgos con la radioterapia: un niño normal puede perder su capacidad intelectual y quedar con un retardo leve o severo. Algo similar sucede con la quimioterapia que provoca en algunos casos pérdida de la audición", explicó el especialista.
Antes de iniciar el tratamiento, los médicos informan a los padres sobre los efectos secundarios que podrían afectar a sus hijos; sin embargo, es una decisión con pocas opciones pues el tratamiento es la única oportunidad de sobrevivir.
No todos los sobrevivientes a un cáncer cerebral quedan marcados por el tratamiento. De hecho, de los 12 informes obtenidos por las psicólogas en dos casos, los padres de familia no señalan ningún problema en sus hijos.
Aunque países como Estados Unidos y Canadá investigan nuevos tratamientos para el cáncer cerebral a fin de disminuir los efectos secundarios, se trata de estudios a muy largo plazo.
Para bajar los riesgos
Para disminuir los riesgos, el HNN aplica una serie de medidas en sus protocolos de tratamiento. Por ejemplo, no se aplica radioterapia a niños menores de dos años con un tumor, pues podrían sufrir daños irreversibles en su desarrollo intelectual. "Si requieren de radioterapia y no han cumplido la edad mínima, entonces se usa quimioterapia para atacar el tumor mientras cumplen los dos años", explicó Barrantes.
El especialista agregó que, también, se evita enviar a los niños a la bomba cobalto. "Los pacientes que requieren de radioterapia son tratados con acelerador lineal, máquina que permite irradiar el tumor sin afectar una zona más amplia del cerebro", dijo el médico.
Si en su familia hay un menor sobreviviente del cáncer cerebral comuníquese con la sección de Psicología del Hospital Nacional de Niños por el teléfono: 233-3974. Ahí encontrará los refuerzos que necesita para la nueva batalla que emprende ahora su hijo.
Cerebro enfermo
¿Qué es un tumor cerebral maligno?
Se llama tumor cerebral maligno (cáncer) al crecimiento anormal de un tejido dentro del cerebro que se extiende a otros tejidos vecinos.
¿Cuáles son los síntomas?
Los primeras señales de un tumor cerebral se presentan juntas. El niño enfermo sufre, al mismo tiempo, de fuertes dolores de cabeza, vómitos, problemas en su habilidad motora (movimientos torpes), también puede tener convulsiones, dificultad para ver, escuchar, memorizar o concentrarse.
¿Cuál es el tratamiento?
El primer paso para atender un tumor cerebral es la cirugía. Los especialistas abren la zona del cerebro donde está el tumor y extraen la mayor cantidad posible de tejido maligno. Si no se logra extraer todo el tumor o éste se ha extendido a otras zonas del cuerpo se usan otros tratamientos, como quimioterapia (medicamentos que se pasan por las venas) y/o radioterapia (se irradia el tumor, por ejemplo, con cobalto).
Fuente: Max Barrantes, pediatra del servicio de Oncología del Hospital Nacional de Niños.
Entre los sobrevivientes
A los 11 años, David Zúñiga recibió un diagnóstico de cáncer cerebral. Pasó por cirugías, radioterapia y quimioterapia para extirpar el tumor, también -asegura- estuvo en la lista de sobreirradiados con cobalto. En junio, el joven cartaginés fue a su última cita de control en el Hospital Nacional de Niños. A sus 17 años, David está en la lista de los sobrevivientes.
Era un niño cuando recibió el diagnóstico de cáncer ¿cómo hizo frente a la enfermedad?
Con la ayuda de mi familia y de Dios, siempre reclamaba "¿por qué a mí?", pero es que a nadie le pasa por la cabeza que puede sufrir cáncer.
¿Cuáles han sido las secuelas del tratamiento?
Tengo muchos problemas de memoria, de "retentiva", como dicen, también me canso con facilidad cuando estudio o hago ejercicio. En el colegio tengo adecuación curricular, hago exámenes con pocos temas y me dan más tiempo para las pruebas. Ahora mis notas son entre 70 y 80, antes de la enfermedad me iba mejor, pero yo sabía que esas podían ser las consecuencias del tratamiento.
¿Cuáles son sus planes?
El otro año iré a la universidad y quiero estudiar música. Ahorita tengo el examen de admisión de la Universidad de Costa Rica, donde pedí una adecuación curricular
¿Qué opina de esta evaluación de los sobrevivientes a los tumores cerebrales del Hospital Nacional de Niños ?
Encontrarse con otros pacientes es muy bueno. Cuando estaba en tratamiento me motivaba ver a otros niños que habían pasado por lo mismo.