Acostumbro leer varios libros simultáneamente, de temas diferentes. Me divierto, aprendo, correlaciono y y aguzo los sentidos.
Hace tiempo leí: “Curioso animal el ser humano, que seca lagos para plantar bosques y tala bosques para construir lagos”. Me recuerda al parque de La Sabana: bosque, lago, aeropuerto, bosque, lago…
Así somos: curiosos porque anhelamos saber y curiosos porque somos extraños. Y curiosos por variopintos, dogmáticos o libres pensadores que sentimos diferente, hablamos diferente, hacemos diferente y hasta queremos diferente. Esta es nuestra norma-lidad, la de los Sistemas Disipativos que decía el premio Nobel de Química Ilya Prigoyine, tan diferentes que, en vez de tender al caos, como el resto del Universo, tendemos al orden.
Curiosamente, esta vez leo dos libros sobre el mismo tema visto desde aceras opuestas: a un lado, está un tico y, al otro, un cubano y dos sudamericanos, quienes piensan diferente sobre lo mismo y defienden su pensar con argumen-tos parecidos. ¿Será mejor el lago o mejor el bosque? Mejor que convivan. Disentir, polemizar, tratar de convencer son síntomas de salud. Pelearse por pensar diferente… ¡Es síntoma de enfermedad.
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