En el día internacional de la mujer considero oportuno rendirle tributo a una pensadora, crítica, escritora, educadora y urbanista, que contribuyó significativamente a corregir el rumbo del desarrollo urbano, promoviendo la ciudad real y criticando a la ciudad ideal; siendo este último, un concepto que ahora reconocemos como los errores más dramáticos de los planteamientos del Movimiento Moderno.
Jane Jacobs, criticó duramente las políticas de la renovación urbana de los años 20's, que se llevaban a cabo a mediados del siglo XX, y definió las bases del nuevo urbanismo que actualmente se aplica tanto en Europa y Norte América, como en muchos países de Latinoamérica.
Defensora del legado histórico de las ciudades, partidaria de promover los barrios multi–uso y enemiga de la rígida zonificación de la Ciudad Jardín, esta visionaria combatió el desparrame horizontal de la ciudad y condenó la proliferación de edificios de gran altura.
Jane Jacobs. Nacida en Pensilvania en el año 1916, Jane Jacobs se estableció en Nueva York, trabajando como periodista para la revista Architectural Forum.
Negándose a apoyar con sus impuestos la Guerra de Vietnam, se mudó a Canadá, donde su esposo arquitecto diseñó un complejo hospitalario y ella continuó su lucha a favor de la ciudad compacta, mixta, multifuncional y primordialmente peatonal; anunciando el fin de las llamadas “nuevas ciudades” e impulsando las ideas del nuevo urbanismo.
Murió en Toronto en abril del año 2006, dejando un amplio legado de artículos periodísticos y cuatro libros, el primero de los cuales hoy en día constituye parte importante de los programas de arquitectura en la mayoría de las facultades de los Estados Unidos desde 1975, donde tan duramente la combatieron cuando recién se publicó.
Ocaso y resurrección. El libro Muerte y vida de las grandes ciudades americanas publicado en 1961, significó para el planeamiento de ciudades, lo que el libro Primavera Silenciosa, de Rachel Carson, constituyó para el Movimiento Ambientalista, y que ahora se considera el libro más importante escrito en la primera mitad del siglo XX, con relación a las políticas urbanas y la verdadera esencia de la ciudad, sirviendo desde entonces como ejemplo e inspiración para otros urbanistas y políticos alrededor del mundo.
En 1969, Jacobs declaró al New York Times que lo peor de los planificadores era la falta de curiosidad hacia cómo funcionan las ciudades, las cuales solían interpretarse bajo la terrible simplificación de “un desorden caótico”.
Fue su ensayo El centro de la ciudad es para la gente, donde criticó la primacía del automóvil y el deterioro de las zonas peatonales, lo que la llevó a escribir su primer libro.
En esta obra defendió la tesis de que las ciudades no deben estructurarse en sectores para vivir, trabajar, estudiar comprar y divertirse, sino que es necesario integrar todas las actividades para obtener un ambiente más estimulante, seguro, sano y eficiente, que le devuelva la ciudad a los ciudadanos.
Los argumentos de Jane Jacobs ofendieron al renombrado Lewis Mumford, quien dándose por aludido publicó una crítica titulada Los remedios de mama Jacobs para el cáncer urbano .
Sin embargo, John Chamberlain del Wall Street Journal, calificó el libro de Jacobs como “un lucido y devastador ataque a la reinante escuela del planeamiento de la ciudad moderna”.
Jane creía que la diversidad presente en pequeñas comunidades es crucial y no debe uniformarse con una sola receta aplicada para todos. Ella consideraba que las políticas de renovación urbana más bien contribuían a empeorar los problemas que pretendían resolver, como la alta criminalidad, el conformismo arquitectónico y lo aburrido de la vida cotidiana.
El tiempo le dio la razón a esta visionaria en teoría y políticas de urbanismo, y actualmente su influencia está presente en muchos de los grandes logros, arquitectos, urbanistas y políticos que están convencidos de que el presente y el futuro de la ciudad se encuentran en el nuevo urbanismo; desde Richard Rogers hasta Lerner, Peñalosa e incluso Eduardo Brenes y Johnny Araya.