Tomar agua en cantidades abundantes, evitar el consumo excesivo de atún, y buscar el equilibrio emocional son los principales consejos de los especialistas para las mujeres que tienen hijos en etapa de lactancia.
Un estudio presentado el pasado lunes por la Agencia de Alimentación británica (FSA) demuestra que las mujeres embarazadas y las que están amamantando a sus hijos deben limitar su consumo de atún, debido a la alta cantidad de mercurio que contiene ese pescado.
Según la información, divulgada por la agencia internacional de noticias EFE, las mujeres que están en esas condiciones no deben comer más de dos latas medianas de atún por semana.
Por creencia popular, muchas personas también recomiendan que las madres se abstengan de comer repollo, así como frijoles u otros granos, durante la lactancia, pues tales productos alterarían la digestión del bebé.
Sin embargo, el pediatra Orlando Urroz asegura que no existen estudios que demuestren esa hipótesis. A su juicio, lo más recomendable es que las madres mantengan una dieta balanceada y consuman bastante agua mientras sus hijos son lactantes.
"Es importante exagerar el consumo de agua para mejorar la producción de leche", explica.
Múltiples beneficios
La leche materna es un alimento perfecto para los recién nacidos pues mejora su desarrollo mental, fortalece su sistema inmunológico y tiene el balance adecuado de nutrientes.
Si las madres mantienen una dieta equilibrada y se rodean de un entorno favorable mientras dan pecho al bebé, podrán aumentar la producción y los efectos positivos de ese líquido vital.
Por otra parte, para Urroz, el aspecto anímico es fundamental: "Las madres deben buscar un espacio de tranquilidad. Esto permite que el niño asimile mejor la leche, lo hace sentir más seguro, y crea un vínculo afectivo muy importante entre madre e hijo".
Según explica, durante el primer mes de vida se puede amamantar al niño cada vez que él lo pide con su llanto, pero después debe condicionarse la ingesta de leche para mejorar la digestión.
Se aconseja que el niño consuma leche durante media hora cada tres horas, 15 minutos en cada pecho. Al finalizar ese lapso es necesario "sacarle" el cólico y evitar acostarlo en una posición totalmente horizontal.
"Hay muchos niños que tienen reflujo gastroesofágico; es decir, que parte de la leche que ingieren se les devuelve del estómago hacia el esófago. Si el niño está muy lleno y lo acuestan en posición horizontal, el reflujo puede irse a los pulmones y provocarle una neumonía", advierte Urroz.
En ciertos casos severos, añade, es necesaria una cirugía para corregir el problema de reflujo.
¿Y mamá?
El periodo de lactancia también beneficia a la madre: algunos estudios sugieren que disminuye las probabilidades de desarrollar cáncer de mamas o de útero.
Según el ginecólogo Rolando Roldán, las mujeres no requieren una alimentación especial después del parto. A su juicio, basta con una dieta equilibrada.
"Si la mujer mantuvo una dieta adecuada durante el embarazo, no es necesario que consuma dosis especiales de vitaminas o minerales. Cuando se presenta un poco de anemia, por carencias durante el embarazo, se puede recomendar el consumo de legumbres y carnes rojas ", explica.
El ginecólogo advierte que todas las mujeres presentan sobrepeso después del parto, pero no es necesario que se sometan una dieta especial para adelgazar.
Y es que la lactancia ayuda a bajar de peso pues, para producir la leche, el organismo de la madre recurre a las grasas acumuladas en el cuerpo. v