Bajo el sol ardiente de la pampa, el milagro se cuenta en las casas, y, desde la punta del cerro de La Cruz, la leyenda se desliza y toma nueva vida.
Cada 12 de diciembre, como se ha celebrado por más de 400 años, los nicoyanos celebran -con bombas y baile- a la Virgen de Guadalupe, aquella santa milagrosa que escuchó sus súplicas y les concedió un milagro.
Cuenta la leyenda que dos hermanos, indígenas matambugueños, regresaban a su casa del trabajo. Por el camino discutieron por el amor de una mujer y, pronto, ya estaban peleando "cutacha" (machete) en mano, dispuestos a matarse. Los que venían con ellos, asustados, pidieron a gritos a la Virgen de Guadalupe que hiciera el milagro de apartarlos.
Ella lo concedió y, a la vista de los asombrados indígenas, hizo bajar, de la punta del cerro, una yegüita joven y arisca que se metió como bailando en medio de los dos hermanos. Los distanció y acabó con la pelea.
Hoy, de esta historia quedan en los nicoyanos la profunda devoción por su virgen milagrosa y una danza tradicional en honor a ella: la yegüita, que se baila con flauta y tambor.
Tres hombres danzan: el "pitero", que toca una flauta; el que lleva una muñeca, y el que está dentro del disfraz de la yegüita.
Con sabor a tradición
Las fiestas tradicionales en honor a "la Guadalupe" -como la llaman los nicoyanos-, es en noviembre y son parte de una práctica ancestral donde se mezclan la tradición indígena matambugeña y la española, que llegó hasta la pampa.
La devoción de este pueblo empieza a sentirse en el ambiente desde muchos días antes que se celebre, en todo el país, el día de la Virgen de Guadalupe.
La primera muestra de este fervor es el "día de la contadera", fecha en la que se cuentan, con granos de maíz, los días que faltan para "el celebro" (la fecha de celebración oficial). Además, se fija el día en que se hará la pica de leña.
La pica es una procesión de carretas por las principales calles del pueblo, justo un mes antes de la fiestas de "la Guadalupe". Las carretas vienen cargadas de leña y la llevan hasta la cofradía (o casa de la Virgen), donde los leños serán el combustible para preparar las comidas y bebidas que se repartirán gratuitamente durante la fiesta.
En la cofradía se reparten chicheme, tiste, carne sudada, tamales, rosquillas, tanelas y otras comidas típicas nicoyanas.
Los actos religiosos y de la procesión comienzan hoy, 11 de diciembre, con la alborada (el primer rezo que se le hace a la Virgen). Luego, la imagen sale de la iglesia, "sucia" -como se dice- a cambiarse para su fiesta.
Una vez vestida con sus mejores galas, se inicia la procesión, y la Virgen está lista para celebrar en la calle y, luego, en la iglesia.
Hoy mismo, la imagen visita la cofradía para oír su primer "patrón de salve" (una salve y tres bombetas). Luego pasa a la iglesia, a las 6 p. m., para presidir su primera misa.
A las 10 p. m., "la Guadalupe" recibe una serenata; este año la dará el coro de Heredia. La fiesta continúará mañana, a las 11 a. m., con la misa mayor. Una vez finalizada, la imagen de la Virgen estará con su pueblo por última vez y "bailará" con la yegüita, que la ha acompañado durante toda la fiesta.
Los nicoyanos disfrutan mucho de esta tradición: los gritos, las bombas y el baile no se hacen esperar; tampoco faltan los espontáneos que se lanzan a la calle para danzar con la imagen y la yegüita.
Acercarse a esta fiesta tradicional nos ayuda a comprender una clave del fervor religioso de nuestro pueblo y su vena fiestera y alegre que la mantiene viva.