Dallas. Los maestros de Estados Unidos usan el ajedrez como método de aprendizaje para que los niños se enfrenten a las situaciones complicadas de la vida, y además consideran que ese juego eleva la autoestima y ayuda a integrar a los inmigrantes.
Una conferencia celebrada en Dallas, Texas, ha reunido a numerosos expertos en esta línea educativa, que se usa también como herramienta pedagógica, estimulante del rendimiento académico y para resolver problemas vinculados con el alcohol y las drogas.
Fernando Moreno, un psicólogo español que trabaja como consejero educativo en escuelas del Condado de Montgomery (estado de Maryland), afirma que el ajedrez es, sobre todo, "un instrumento de resolución de problemas".
"El ajedrez es un juego en el que no interviene la suerte: tienen que hacerse los movimientos para poder ganar. Es el esfuerzo de uno el que al final vale; si, después de todo, no se gana, al menos se ha hecho una estrategia", opina este educador.
Para los "marginados"
Autor del libro Enseñar las experiencias de la vida a través del ajedrez , Fernando Moreno ha presentado una ponencia sobre sus trabajos en la reunión de Dallas, la Conferencia sobre Ajedrez y Educación.
En sus clases, Moreno se sienta en el tablero frente a niños que no pueden comunicarse por su bajo nivel de inglés, o que sienten culpabilidad por los errores de sus padres alcohólicos o que manufiestan una clara aversión al estudio.
Primero les enseña el movimiento de las fichas, el poder de la reina, la gran movilidad del alfil o la pirueta inesperada del caballo. "Si se los adapta a sus problemas, ven que hay muchas maneras de resolver una situación. Las piezas son una metáfora de las situaciones de la vida", afirma Fernando Moreno.
Él ha utilizado el ajedrez para que los niños con problemas de comunicación comprendan que su inteligencia no depende del dominio de un idioma nuevo.
Ello es algo muy importante en un ámbito escolar como el de Montgomery County, en el que están representadas todas las razas y hay alumnos procedentes de más de 100 países.
Piezas maestras
"El caballo atrae por el salto, la reina porque tiene gran poder. También el peón les gusta a mucho porque hay niños que proceden de familias de bajos recursos", explicó el psicólogo.
Moreno sostiene que las piezas encierran el significado de las diferentes posibilidades de la vida y enseñan que, por humildes que sean, pueden conducir al triunfo.
"El peón, al principio, no tiene poder, pero puede conseguir hacerse dama (reina). El proceso también enseña que se trata de un largo camino, que hay que recorrer al menos ocho cuadros", explica el consejero educativo.
Muchas veces, el juego se realiza solo con algunas piezas en el tablero, con el fin de practicar la solución de problemas con pocas herramientas, las más parecidas a las que el niño pueda tener a mano en su vida real.
Es todo parte del desarrollo cognitivo, de aprender que cada acción que se emprende, en la vida y en el juego, tiene sus consecuencias. "Con el control de las piezas de ajedrez, los niños aprenden a tomar el control de su propia vida", concluye Moreno.