San José (Redacción). Durante poco más de 15 minutos, la exfiscal Zulay Rojas tomó la palabra para acusar –al cierre del debate– a Luis Fernando Burgos por el asesinato de su esposa.
Esta fue su declaración:
“Al saber lo ocurrido a Maureen (Hidalgo), temí por mi vida y la de mi madre. Hoy tengo la fe de que este sea el último día de la pesadilla que ha cambiado mi vida y la de mi familia.
“Lo que pasó no lo puedo cambiar. El día en que el fiscal Christian Ulate hizo sus conclusiones, mi sobrino me dijo: tía, ¿es cierto que tu jefe no te perdonó?
“Yo creo que el daño ha sido tan grande que no va a haber nada que lo reponga. Lo que siempre voy a recordar son las oraciones de gente que ni siquiera conozco, que me escribe y me dice que están orando por mi.
“Yo estaba acostumbrada a estar allá (en la silla de la Fiscalía); no aquí (en la de los acusados).
“Señoras juezas, yo no pude salvarle la vida a Maureen. No estaba en mis manos hacerlo. Cuando yo me enteré, ya estaba muerta.
“Lo que si puedo decirle a todo el que quiera escucharme es que yo no hice nada para colaborar con la maldad y perversidad de Burgos. En ningún momento fue mi intención favorecerlo en nada.
“Yo no estoy declarando por hacerle daño a Burgos. Lo digo con orgullo: me ha costado lágrimas de sangre.
“Creo que se va a hacer justicia. El guardar silencio, como era lo que esperaba, pretendía y afirmaba el señor Burgos, hubiera sido un error. No hubiera podido quedarme con esto en el pecho.
“Así que estoy aquí para afrontar mis consecuencias con valentía y con la fuerza que Dios me ha dado para estar aquí.
“Mi amada Fiscalía ha tratado de convertirme en algo que no soy. Por mis venas sigue corriendo sangre de fiscal. Me ha costado mucho ubicarme como imputada y comportarme como tal.
“Yo creo que mis defensores no han tenido un cliente peor que yo. Lo que pasa es que con impotencia y frustración se han dicho cosas que no son ciertas.
“Me han tratado peor que a cualquier imputado. He sido sometida a cosas por las que yo no hice pasar a nadie; ni a un sicario, un secuestrador o un robacarros.
“Nunca sesgué la ley a favor de nadie. Es muy sorprendente y difícil de aceptar cosas que no son. Ha sido la lección más dura de mi vida. Han pasado cosas que la gente no quiere entender.
“Es un hecho, señoras juezas, que yo no esperaba una petición de absolutoria. Yo sé cómo es el Ministerio Público.
“Sé que muchas veces se quiere dar un carácter ejemplarizante. Sé lo que está detrás de mi compañero Christian Ulate (el fiscal); sé que está cumpliendo con su trabajo.
“Aún así, a pesar de lo indignante, de la denigración pública, de la exposición de mi vida privada, de situaciones familiares, expuestas inútilmente, sigo siendo la misma mujer, la misma persona, la misma amiga, la misma tía, hermana y fiscal.
“Yo no pude dejar de ser fiscal, aún y cuando esto traiga consecuencias perversas.
“Yo he tenido mi vida en pausa por más de un año; con un futuro incierto donde no sé qué va a pasar conmigo. Gracias a Dios hoy es la última participación que voy a tener aquí.
“Si puedo decir que yo no soy la supuesta dama de hierro que parecía inexorable. Dios y mi destino me han dado una lección. Dios me enseñó que mis prioridades estaban equivocadas. Lo primero es él y la familia.
“Espero que esta prueba me haya servido para ser una mejor persona. Solo el tiempo lo va a decir.
“El día de hoy puedo tener la cabeza en alto y decirles que yo dije toda la verdad sin teatros. Expuse toda mi vida ante este tribunal, cosas de las que no me siento orgullosa.
“Ninguna mujer se sentiría orgullosa de soportar lo que yo soporté con Burgos.
“Es cierto; era una relación cordial; no era ilícita ni nada por el estilo. En esa época yo no tenía miedo. Cuando el amigo llega y le dice a uno lo que acaba de hacer; que mató a alguien, ese amigo se convierte en un asesino y ya uno no lo puede ver igual.
“Sé y estoy convencida de lo que es (Burgos). Yo no me refugié en coartadas ni estrategias viles. No he tenido que ensuciar al imputado con alusiones personales.
“No le he tirado barro a nadie. Creo que la inteligencia de este tribunal merece algo superior a los insultos
“La razón principal no solo fue decir la verdad, sino cumplir con Dios, con la justicia, con mi familia, con la familia de Maureen y con el sistema en el que creo.
“Pero principalmente lo hice para cumplir con Zulay, la persona que no pudo reaccionar durante ese tiempo.
“Con eso libero mi cargo. Me libero de este año y dos meses que he vivido. No le paso la factura al señor Burgos.
“El segó la vida de Maureen y de alguna manera trató de hacer lo mismo conmigo.
“No voy a dejar que me destruya, señor Burgos. Todos lo conocemos. Todos sabemos quién es. Todos sabemos la realidad y esa es muy simple: usted mató a Maureen; se encargó de jugar el papel de Dios. Usted no tiene el derecho de decidir sobre una vida.
“Todos conocimos a Maureen, la chiquita linda que subió el alta. Ahora usted trata de ocultarse en la justicia humana.
“Usted se encargó de destruir lo mejor que la vida le ha dado. Yo le voy a decir. Me cuesta lágrimas todavía tener la fuerza para decir... solo quiero recordarle que de Dios nadie se esconde y que entre cielo y tierra no hay nada oculto.
“En lo que a usted le quede de vida, el recuerdo de Maureen y la forma en que usted le quitó la vida siempre lo van a perseguir.
“Le pido a Dios que lo perdone. El 2006 ha sido el peor año de mi vida, con pruebas que jamás esperaba vivir.
“Yo he vivido el sufrimiento de de doña Vera (Mora, madre de Maureen).
“Termino, señor presidente, viéndole los ojos a Burgos, si él lo quiere así. Quiero que me mire. Luis Fernando, yo sé lo que usted hizo.
“Yo soy la que digo la verdad; usted lo sabe en su corazón. Pero usted nunca lo va a admitir. Usted siempre dijo que primero muerto antes que confeso.
“Yo mi conciencia la tengo limpia. Voy a leerle una cita del libro de Job: No hace falta que yo te acuse, pues tu propia boca te condena”.