LA PETICIóN VALíA LA pena. Hace varias semanas llegó a Tiempo Libre un fax enviado por el personal del restaurante La Tablita. Sus dueños solicitaban tomarlos en cuenta para esta sección. El fax indicaba, además, que era un restaurante de comidas típicas y antojos mexicanos situado frente a la Junta de Protección Social.
¿Frente a la JPS? Ahí, ¿dónde? Por más que hicimos memoria, no logramos recordar que frente a esa institución hubiera algún local adecuado para un restaurante. Entonces, nos imaginamos que La Tablita iba a resultar ser una soda, una fonda o algo así. De todas formas, decidimos darnos la vuelta, por si acaso... Y qué bien que lo hicimos porque nos llevamos una grata sorpresa.
La Tablita es un restaurante cálido, acogedor, donde se nota que la decoración se hizo con cariño. El local, de paredes de ladrillo, está lleno de detalles: guacales, racimos de cebollas, grupos de elotes, pilas de leña, faroles de hierro, una pared "llorona" (donde no para de caer el agua, llueva o no), plantas en abundancia, un jardín, una marimba...; en fin, un lugar tranquilo, donde da gusto estar.
No es un restaurante lujoso, pero no por ello se descuida el trato al cliente o el sabor de los platillos. Las muchachas y los jóvenes encargados de la atención de las mesas hacen su trabajo con sencillez, pero con eficiencia: son amables y, al menos el día que Tiempo Libre visitó el local, también fueron rápidos en traer las órdenes.
El local, por su parte, está bien presentado. De nuevo, no es elegante pero sí agradable y cómodo. Nosotros estuvimos en la parte del frente, la que da a la JPS, pero luego nos dimos cuenta de que el salón de atrás es incluso más bonito por ser más espacioso y dar al jardín.
El menú presenta apenas dos páginas, pero suficientes opciones: platos individuales y grupales (la mayoría, de pollo a la leña). Las tablitas, que son la especialidad, son platos servidos en tablas de picar, con porciones de pollo a la leña (pollo entero, medio pollo o un cuarto) acompañadas de frijolitos molidos, chimichurri (trocitos de tomate en aderezo) y un rico plátano maduro con queso.
En la carta hay, además, platillos mexicanos que funcionan bien porque son sencillos de preparar, llevan pollo (la mayoría) y son populares en el gusto de los costarricenses. Entre ellos están los nachos, las fajitas, los burritos y las flautas, que se sirven con distintos acompañamientos: frijoles, ensalada, guacamole y otros.
Fue agradable poder comer con tranquilidad, con música de fondo suavecita, sin el típico televisor que aturde en muchos de los restaurantes del país (¡hasta en los más finos!) y sin la presión de sentir que nos estaban echando.
Esto fue importante porque llegamos a las 7 p. m., y el local cerraba una hora después. Sin embargo, pese a que nos quedamos media hora más allá del cierre, nadie llegó a sugerirnos que pagáramos o nos fuésemos.
También nos gustó observar que el pollo estaba bien cocinado y poco grasoso, características que a menudo fallan en los restaurantes de pollo a la leña. El plátano con queso nos supo delicioso, y las chorreadas también estuvieron muy ricas.
La cazuela de queso nos gustó, pero deberían ponerle más tortillas porque la cantidad de queso resulta demasiada para solo tres. Aunque la porción de tortillas solo cuesta ¢110, no estaría de más que pusieran un par extra en el plato.
Al filo de las 8:30 p. m. terminamos de comer. Salimos con "panza llena y corazón contento" por ¢3.500 en total (la cuenta de dos personas). De feria, nos sellaron el tiquete del parqueo, así que no hubo que pagarlo. En dos platos: La Tablita nos gustó.
Cómo, dónde, cuándo
Lugar: Pollo a la leña La Tablita
Dirección: Frenta a la Junta de Protección Social, San José. Calle 10, avenidas 6 y 8.
Horario: Lunes a viernes, 9 a. m. a 8 p. m. Sábados y domingos, 11:30 a. m. a 4:30 p. m.
Teléfono: 221-3891 y 223-3897.
Ofrece: Comidas típicas y antojos; entre ellas, tablita de pollo (con frijoles molidos, plátano maduro con queso y chimichurri), cazuela de queso, fajitas, nachos, "tabliburguesas", chorreadas (con natilla o queso), burritos, flautas, etc.
Precios: Entre ¢300 (el tamal de cerdo) hasta ¢3.100 (la tablita de pollo, un plato variado que alcanza para tres o cuatro personas). Media tablita, ¢1.720; cazuela de queso, ¢570; chorreadas con natilla, ¢325; refrescos, ¢245; porción de tortillas, ¢110. En promedio, el precio de los platos ronda los ¢1.000.
Capacidad del local : 100 personas.
Comodidades: Parqueo privado gratuito para los clientes. Servicio express en el área metropolitana. Música de marimba los viernes al mediodía.