Tuve la oportunidad de leer el artículo del señor Carlos Campos Zamora del 6 de febrero publicado en LaNación y me siento en la obligación de referirme a algunos puntos importantes sobre lo que estamos enfrentando en materia de planificación urbana en la GAM.
Es importante conocer el esfuerzo del Estado costarricense en esta materia al constituir el Proyecto Prugam (posteriormente desechado), desarrollado con el objetivo de actualizar el plan GAM 82 y responder a los informes N.° 94/99 y DFOE-SM-11/2003 de la Contraloría General de la República, que exteriorizan la situación de la planificación urbana, a la vez que demanda del Gobierno de la República y sus instituciones las acciones pertinentes.
Es claro que un proyecto de Planificación Regional con sus respectivos planes reguladores locales requería de una serie de estudios actualizados y otros resultados cumplidos por el Prugam, con la ayuda de profesionales serios, consultores nacionales y europeos, así como con la participación de las universidades públicas.
Afirma el señor Campos que los recursos facilitados por la UE debieron aplicarse en “otras cosas”.
Sin embargo, el Prugam cumplió a nivel técnico y legal, a la vez que procuró un proceso de participación ciudadana con talleres con la sociedad civil, las instituciones públicas, los colegios profesionales, las municipalidades, entre otros.
Proceso participativo. Asistí a varios de ellos en calidad de ciudadana y, posteriormente, como profesional y funcionaria de las Municipalidades de Montes de Oca y Desamparados, razón por la cual puedo dar fe absolutamente del proceso participativo, abierto y transparente que se realizó.
El artículo hace referencia a que “los profesionales que participaron en su confección son de una línea contraria al Urbanismo”.
El Prugam se fundamentó en los mejores conocimientos, estudios y experiencias relacionadas con el urbanismo a nivel mundial planteando ciudades compactas con mayor densidad poblacional y no extensivas de baja densidad; una base territorial/ambiental sólida; recomendaciones a los municipios para lograr usos del suelo mixtos, revitalización de los centros de ciudad; eficiencia en el transporte público; creación de espacio público de calidad y corredores verdes, entre otros factores.
Plan deficiente. Si estas son líneas “contrarias al urbanismo”, surge la duda entonces sobre qué es lo que se pretende impulsar realmente con el plan Potgam.
Estamos ante la presencia de un proyecto alternativo al Prugam, el Potgam, presentado por el INVU. De su revisión hemos observado, ahora sí, una serie de carencias que van desde una redacción pobre hasta una serie de contradicciones conceptuales y técnicas pues es imposible plantear un desarrollo urbano de la GAM y sus municipios, pretendiendo basarse en los postulados del Prugam, pero irrespetando la Viabilidad Ambiental otorgada por la Setena al primero.
El INVU ha sido escaso en la participación de los municipios en esta nueva propuesta; su cartografía es deficiente y los estudios técnicos no existen. El Potgam pone en riesgo 9.300 ha (62% de las 15.000 ha por ser expandidas) de zonas protegidas y agrícolas, zonas de recarga acuífera y bosques.
No es posible permitir que el INVU decida sobre la zonificación de los cantones, potestad que corresponde estrictamente a los municipios; no es posible avalar una propuesta que propone la construcción de 250 km de nuevas carreteras no avaladas por el MOPT.
Sobre este mismo tema, la Federación de Municipalidades de Heredia ha manifestado al MIVAH su preocupación. Igual criterio exteriorizaron los técnicos de las municipalidades de Cartago a sus concejos municipales.
No, el asunto no está bien, aunque se hagan ingentes esfuerzos por hacerlo parecer así al afirmar algunas autoridades del Gobierno que el Potgam se fundamenta en los estudios del Prugam.
¡Nada más alejado de la realidad! De ser así, no se justificaba entonces su descalificación y perfectamente pudo haberse dado una amplia discusión para mejorarlo y enriquecerlo.
Debemos los costarricenses ser sumamente cautelosos y meditar con un alto grado de conciencia ciudadana qué es lo que realmente necesita y beneficia al país.