Ya sea por convicción religiosa, o por las tentaciones del mercado, la próxima semana existirá un buen pretexto para que usted experimente diferentes recetas preparadas con pescado.
En frío o en caliente, entero o en filete, el pescado es una carne saludable por su bajo contenido de grasa saturada y colesterol; además, tiene menos calorías que cualquier otro tipo de proteína y es fuente de vitamina B6, fósforo y hierro.
"El pesado es rico en ácidos grasos Omega 3, que protegen el corazón por medio de la disminución de triglicéridos, previenen problemas cardiovasculares, reparan el daño causado en arterias coronarias por falta de oxígeno y disminuyen la presión arterial", explica la nutricionista Kathryn von Saalfeld.
Según dice, algunos tipos de pescado también son ricos en calcio, como el róbalo, el salmón enlatado y las sardinas.
Para los días de Semana Santa, las pescaderías y los supermercados del país ofrecen una amplia variedad de pescados para que los consumidores elijan a su gusto; pero, antes de comprar, es importante tomar en cuenta algunas recomendaciones para la mejor preparación de los platillos.
En primer lugar, es necesario asegurarse de que el producto está fresco, lo cual se puede comprobar en su olor y elasticidad.
"Si uno presiona la carne del filete y esta no se devuelve, es señal de que el producto ya está viejo. Si se trata de un pescado entero, hay que fijarse en que sus ojos tengan brillo y aún estén transparentes", aconseja la chef Doris Goldgewicht.
Quienes compren atún, sardinas o mariscos enlatados, deben evitar las latas que tengan golpes o abultamientos.
Además de la calidad, es importante elegir un tipo de pescado acorde con el menú que se quiera preparar.
El atún fresco, por ejemplo, se puede preparar al horno, a la parrilla, frito, en chuletas o filetes. La tilapia -producida bajo condiciones controladas-, se consigue entera, en filete o en trozos, ideal para cebiche, sopas o paellas.
"El cebiche es una comida de un contenido calórico bastante bajo, pero exquisita y muy nutritiva. Uno de los pescados preferidos para hacerlo es la tilapia, en especial los trocitos, porque tiene un excelente sabor, buen cuerpo, y su contenido de grasa es muy bajo", expresa Goldgewicht.
Si usted prefiere el pescado entero, debe saber que el pargo es el que tiene menos espinas.
Pescado, con cuidado
"Para hablar y comer pescado, hay que tener mucho cuidado", dicen por allí.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de enfermedades de origen alimentario es causada por productos crudos de origen animal, contaminados en forma natural por microorganismos patógenos.
Tanto el pescado como los mariscos se incluyen entre los alimentos "potencialmente peligrosos", que son aquellos que, por su composición y humedad, favorecen el crecimiento de bacterias.
Por tal motivo, al comprar pescado se recomienda prepararlo en el lapso de las tres horas siguientes o refrigerarlo de inmediato.
Lo mejor es congelarlo en cantidades pequeñas, según lo que vaya a consumir cada día. La razón es simple: si usted descongela el producto cada vez que va a ocupar un poco, lo expondrá a bacterias que pueden acelerar su descomposición, aunque luego vuelva a congelarlo.
Al descongelar también se pierde líquido que contiene vitaminas y minerales. Así, se aconseja sacar primero el pescado al refrigerador -para que el cambio de temperatura nos sea brusco- y cocinarlo antes de que se descongele por completo, a fin de reducir la pérdida de nutrientes.
"La cocción minimiza el nivel de toxinas que el pescado puede tener", añade Von Saalfeld.
Por su parte, Goldgewicht aconseja vigilar el punto de cocción del producto, para evitar que se seque demasiado y pierda su textura. En general, dice, el pescado tarda tres o cuatro minutos en cocinarse; si es al horno, con 20 minutos es suficiente.
También recomienda eliminar las partes negras que tienen ciertos pescados, pues estas pueden alterar el sabor del producto.
Por su valor nutricional, la Asociación Americana del Corazón aconseja consumir pescado dos veces por semana.
Sin embargo, algunos estudios sugieren que las mujeres embarazadas y las que están amamantando a sus hijos deben limitar su consumo de atún enlatado, debido a la alta cantidad de mercurio que contiene ese pescado.