Para dar nacimiento a una obra de arte, el artista mantiene equilibrio y armonía en sus materiales, proporciones, colores y matices. De modo semejante se forja el carácter en los niños, a través de la buena educación y los principios rectos. Arturo Cuyás Armengol ( Hace falta un muchacho, Ed. Diana, 1949) los resumió así:
"Acostúmbrate a decir siempre la verdad. Cuando hables a alguien mírale a la cara. Habla poco, que se entienda y evitando palabras groseras. Piensa y reflexiona antes de hablar y, mucho más, antes de escribir porque lo escrito alcanza vida perdurable. Nunca firmes papel o documento sin leerlo. No hagas promesas ni compromisos que no puedas cumplir. Por nada del mundo, te dejes sobornar. Contrae hábitos de economía y evita pedir prestado. Nunca confíes en la suerte para que te saque de apuros. Practica obras de caridad y altruismo, dando tiempo y trabajo para provecho de los demás. Concentra tu atención en lo que escuches, leas y hagas. Si trabajas con orden y método te sobrará el tiempo. Combate la pereza como si fuese culebra que se enrosca en tu cuerpo. Considera que tu tiempo es el capital de mayor valor".
¿Por qué cito lo anterior? Porque el carácter de la gente forja la salud de la sociedad.
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