Los más de 300 jóvenes de 43 países que este año integran la Ruta Quetzal, dirigida por Miguel de la Cuadra-Salcedo y patrocinada por un banco español, se encuentran estos días hospedados en Otavalo, un pequeño pueblo situado a dos horas (110 kilómetros) al norte de Quito.
En Ilumán los jóvenes, de entre 16 y 17 años de edad, participaron además en talleres de medicina alternativa, de tintorería, de confección de sombreros y en una degustación de comidas.
La mañana comenzó con una charla sobre la filosofía indígena, en la que los muchachos pudieron aprender que en esta comunidad existen cuatro mundos relacionados entre sí: el mundo de arriba, donde están las divinidades; el mundo de abajo; este mundo, donde están los seres vivos; y el mundo de los muertos, a los que los indígenas dedican dos días a la semana, los lunes y los jueves, en los que les cocinan y rezan.
El chamán (en quechua llamado yáchak) es la persona capaz de dialogar con estos cuatro mundos y es considerada como un sabio.
El 21 de junio comenzó la fiesta de San Juan, llamada también Inti Raimi, en la que los indígenas agradecen a Dios y a Pacha Mama (Madre Tierra) por las cosechas de todo el año.
Esta fiesta que se prolonga por quince días, comienza con un baño purificador a media noche, en el que participan sólo hombres.
Los chamanes hicieron una demostración de este rito a los expedicionarios y varios de ellos, esta vez chicos y chicas.
La Ruta celebra en esta décimo sexta edición el proceso de paz definitivo entre Ecuador y Perú y se suma al plan Binacional de Desarrollo de la región fronteriza de ambos países.