por Mónica Medel
México, 20 mar (EFE).- El grupo paramilitar "Halcones" es conocido como el represor por excelencia en el inicio de la guerra sucia a fines de la década de los años 60, pero la "Brigada Blanca", que le sucedió, fue la más sangrienta ya que se le atribuyen el mayor número de desaparecidos.
De acuerdo con Ignacio Carrillo, titular de la Fiscalía Especial Para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado (FEMOSPP), creada en enero de 2002 para investigar los crímenes cometidos durante la guerra sucia, los desaparecidos podrían alcanzar a 1.500 personas, aunque datos de la Comisión Nacional de Derechos Humanos los reducen apenas a 275.
La gran mayoría son de la década del 70, en que actuó la "Brigada Blanca", que según documentos en poder de la Fiscalía comenzó a operar en 1972 y extendió sus actividades represivas hasta posiblemente 1979.
Aunque no existe un decreto de su creación, varios documentos de inteligencia desclasificados que reconocen su actividad han sido encontrados en el Archivo General de la Nación.
Según datos de la Fiscalía, en sus inicios, la "Brigada Blanca" fue encabezada por el general Arturo Acosta y conformada por alrededor de 300 agentes de distintas policías con el propósito de "desmembrar a los grupos armados clandestinos" en Guerrero (oeste del país) y reprimir a la Liga Comunista 23 de Septiembre.
Sin embargo, un documento de mediados de los años setenta que reveló la revista "Proceso" en enero del año pasado señaló que el comando, con base central en el Campo Militar Número Uno de Ciudad de México, estaba encabezado por una "comisión de seguridad".
Esta comisión era liderada por el director federal de Seguridad (DFS), primero Luis de la Barreda Moreno y luego su sucesor Miguel Nazar Haro, y los oficiales del Ejército Arturo Acosta Chaparro y Francisco Quirós Hermosillo.
Los dos últimos fueron condenados por un Consejo Militar en octubre de 2002 por sus lazos con el narcotráfico, aunque también están acusados del "homicidio calificado" de 143 opositores en la década de los años setenta.
Por su parte, Nazar Haro está preso en el penal de Topo Chico (Monterrey, estado de Nuevo León) desde mediados de febrero pasado por los delitos de "privación ilegal de libertad, secuestro y homicidio" del estudiante de izquierda Jesús Piedra Ibarra en abril de 1975.
Luis de la Barreda enfrenta los mismos cargos, pero su paradero se desconoce de momento.
La "Brigada Blanca", integrada por militares y policías, y el Ejército están estrechamente ligados a la desaparición del líder guerrillero Lucio Cabañas, fundador del Partido de los Pobres, en diciembre de 1974.
De hecho, la Fiscalía posee un documento firmado por el entonces secretario de Defensa Nacional, Hermenegildo Cuenca Díaz, y dirigido al presidente Luis Echeverría anunciándole el inicio del "plan telaraña", para exterminar a Cabañas y sus seguidores.
Sus restos fueron encontrados en una fosa del municipio de Atoyac de Alvarez (Guerrero) e identificados a mediados de 2002, para ser nuevamente enterrado, esta vez en una tumba con su nombre, exactamente 28 años después de su muerte.
En Guerrero, cuna de varias guerrillas, y Culiacán (Sinaloa) fue donde la represión fue más fuerte y donde se concentra el mayor número de desaparecidos.
La Fiscalía posee un documento en el que un agente da cuenta a De la Barreda, en junio de 1974, de que un "comando clandestino", al que la prensa bautizó como "Grupo Sangre", integrado por "policías retirados o militares", estaba torturando y matando "personas conectadas con los comandos de Lucio Cabañas" en Acapulco.
De hecho, en el panteón Las Cruces, en Acapulco, se ubica la única fosa común con desaparecidos de la que se tiene información oficial, aunque versiones de sobrevivientes y testigos apuntan a otras varias en Atoyac y Acapulco (Guerrero), además de otras en Culiacán (Sinaloa). EFE
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