El doloroso encuentro con un grupo de niños pobres, explotados como vendedores en una esquina de San José, fue la motivación para que Oscar Aguilar Bulgarelli decidiera escribir las vergüenzas de una sociedad en decadencia.
Después de madurar el texto durante siete años, el historiador presentará hoy A las puertas del infierno , una obra crítica que teje la historia de aquellos niños con las de otras víctimas de la pobreza en Costa Rica.
"Aunque han pasado ocho años desde que conocí a esos niños, y aunque ciertas personas digan que la pobreza ha disminuido, el libro denuncia una realidad que es actual y que ha empeorado", manifiesta.
Autor de 30 libros sobre temas históricos y políticos, Aguilar incursiona ahora en la narrativa, pero asegura que su nueva obra no es un cuento ni una novela. Él prefiere definirla como una "gran denuncia".
"Después de dedicar tanto tiempo a las ciencias sociales sentí la necesidad de narrar historias que no se pueden contar por medio de estadísticas", dice.
La corrupción, el desempleo causado por la movilidad obligatoria y la influencia del narcotráfico en la política son algunos de los temas que presenta A las puertas del infierno .
Uso de la palabra
Después de su salida del Sistema Nacional de Radio y Televisión (SINART) institución que dirigió de 1978 a 1982 y de 1998 a 2002 Aguilar ha dedicado todo su tiempo a investigar y escribir.
El próximo 16 de diciembre se presentará otra obra suya, como parte de las celebraciones del 20 aniversario del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC): La forja del PUSC. Su verdadera historia .
El próximo año planea publicar un análisis sobre la influencia de los medios de comunicación en la política costarricense.
"Es una gran ventaja llegar a la madurez de edad y a la madurez intelectual con ganas de seguir trabajando. A mí no me importa la apariencia externa, pero sí la interna, por eso trato de permanecer activo para no sentirme viejo", manifiesta el autor, quien tiene 60 años.
Según dice, su primera experiencia en la narrativa le ha dado una gran satisfacción espiritual, por lo que escribirá otro libro basado en la historia de Barrio Cuba, el lugar donde creció y del cual guarda gratos recuerdos.
"Este libro me tiene muy emocionado y lo voy escribiendo en las noches, porque es como higiene mental para mí", expresa.
Vecino de Rohrmoser, y católico practicante, aclara que no todo en su vida es escribir: su tiempo libre lo dedica a leer, a meditar, a ver partidos de futbol y a disfrutar de su colección de 17.000 versiones de boleros.