La historia de este joven sorprende y es digna de un guión de telenovela. Se podría decir que fue atraído por el imán del espectáculo para figurar en terreno musical.
Su nombre es Ariel Galíndez, argentino de 22 años (los cumplió el pasado sábado) y todo empezó cuando cerraron repentinamente una agencia de viajes en la que trabajaba en su país y el dueño del lugar le pagó con un pasaje de ida y vuelta a los Estados Unidos.
Sin mucho pensarlo, tomó el boleto y viajó sin conocer a nadie, solamente con el interés de probar suerte en cuanto a la música.
Encontró un empleo de ayudante de mesero en un restaurante de Miami Beach, y un día un cliente le dejó su tarjeta y resultó ser una persona que trabaja en una agencia de modelos, propiedad de Madonna.
"Por curiosidad fui un día a visitar la agencia y ahí mismo me hicieron una sesión de fotos. Al terminar, me invitaron a una fiesta que resultó ser ofrecida como despedida para Madonna que viajaba hacia Argentina, en donde en ese tiempo filmaría Evita. La conocí apenas por algunos segundos. El caso es que cuando regreso a Argentina, entro a una librería y para mi sorpresa había una foto mía con un titular que decía "el amante argentino de Madonna". Salí asustado y sorprendido de aquello y que me di cuenta de que el destino seguía tras de mí y que no escaparía del mundo del espectáculo. Así es que retomé energías y volví a Miami", rezan declaraciones del cantante brindadas por Fonovisa, su casa disquera.
Ariel topó con la suerte de encontrarse "con personas maravillosas que creyeron en mí y me trataron como a un verdadero hijo. Me apoyaron para realizar mi primera producción y no dudé ni por un instante firmar un contrato con Fonovisa".
Esto le significó su arribo al territorio de la canción, con un disco titulado Tu piel, que contiene un tema del cantautor mexicano Marco Antonio Solís, llamado "La última parte" y que vendrá a promocionar el próximo mes a nuestro país.
Meta lograda
El cantante ha querido dejar claro que es más que una cara bonita y que su preparación ha sido intensa.
"La música siempre ha sido parte de mi vida. Mi padre tocaba en la banda del Ejército Nacional y mi mamá era bailarina y cantante. Ambos nos inculcaron a mis hermanos y a mí, el valor de la música. En 1988, mis hermanos (Linda, Freddy y Fabián) integramos un grupo familiar en donde yo tocaba la batería y Linda cantaba. Pronto me di cuenta de que la respuesta del público es muy importante para cualquier artista y me propuse mejorar hasta convertirme en cantante".
Pero no todo en la vida le ha sonreído. El destino le jugó una mala pasada cuando cumplió 16 años, llevándose a su madre, un golpe muy duro de superar para él. No obstante, en su recuerdo y a su honor, trata de ser lo mejor que puede.
Ariel no se queja y sabe agradecer que la vida le esté reconociendo el esfuerzo y dedicación que ha tenido siempre para con la música.