Naciones Unidas, 31 oct (EFE).- La Asamblea General de la ONU aprobó hoy una Convención contra la corrupción, un texto que se negoció en los últimos cuatro años y que dará por primera vez a los países la posibilidad de luchar internacionalmente contra esa lacra.
Para el secretario general de la ONU, Kofi Annan, el logro obtenido por la Asamblea General supone un "mensaje claro" de que la comunidad internacional está decidida a prevenir y controlar la corrupción.
La Convención "advierte a los corruptos de que la traición de la confianza pública dejará de ser tolerada", dijo Annan en un discurso ante la Asamblea.
Para el secretario general, la corrupción es una plaga perniciosa de grandes efectos corrosivos en las sociedades, porque "mina la democracia y el imperio de la ley" y "conduce a la violación de los derechos humanos".
Además, "distorsiona los mercados, erosiona la calidad de vida y permite el florecimiento del crimen organizado, el terrorismo y otras amenazas a la humanidad".
Uno de los problemas de la corrupción, según han puesto de manifiesto los impulsores del texto, es que hace un mayor daño a los países pobres, pues desvía los recursos destinados al desarrollo y agrava las desigualdades.
Por ello, una vez aprobado el texto, Annan animó a los países a firmar y a ratificar la Convención, ya que este respaldo hará que se produzca una mejora real en la "calidad de vida de millones de personas en todo el mundo".
El texto aprobado hoy evita hacer una definición concreta sobre la corrupción, para evitar que en el futuro aparezcan nuevas formas de delitos de funcionarios públicos que no estén contempladas.
Sin embargo, sí se extiende en la descripción de los delitos contemplados, entre ellos el soborno, la malversación de caudales públicos, el tráfico de influencias, el enriquecimiento ilícito, el blanqueo de dinero, el encubrimiento, o la obstrucción a la justicia, entre otros.
Precisamente, la definición de los delitos que están relacionados con la corrupción fue uno de los temas más debatidos durante la negociación, pues los países querían lograr que abarcara el mayor espectro posible.
Ello les daría la posibilidad, una vez definido el delito, de actuar contra él y contar con la máxima colaboración internacional para poner a los culpables en manos de la Justicia.
El texto de la Convención dedica buena parte de su articulado a las medidas de prevención de la corrupción, así como a las medidas de colaboración internacional en caso de detección de un posible delito, y a la recuperación de los bienes sustraídos.
El director ejecutivo de la Oficina contra la Droga y el Delito (ODD) de Naciones Unidas, Antonio María Costa, que ha dirigido la elaboración de la Convención, señaló que, una vez aprobada, la principal tarea de la ONU será ayudar a los países a aplicarla.
Costa indicó que "el tratado reconoce el problema de la corrupción más allá del crimen", así como manifestó la necesidad de aplicar políticas de prevención "que promuevan la transparencia y la eficiencia".
La Convención se firmará entre el 9 y el 11 de diciembre en la ciudad mexicana de Mérida, y para que entre en vigor es necesario la ratificación de 30 países.
El Secretario de la Función Pública del gobierno mexicano, Eduardo Romero, manifestó hoy en rueda de prensa que la adopción de la Convención no sólo tendrá consecuencias en la transparencia en el sector público, sino también en el privado.
El tratado establece los principios para mejorar las prácticas contables empresariales, así como tipificar los actos ilícitos en segmentos como los mercados financieros.
"La corrupción no sólo mina las instituciones estatales, sino también la confianza de la sociedad y de los mercados económicos", indicó Romero. EFE
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