En estos días de vientos fríos y atardeceres despejados, las pastoras florecen y confirman la llegada de la Navidad. Originalmente eran rojas, pero con el tiempo se han pintado de amarillo, rosado, y hasta de una mezcla entre ambos. Las formas también han cambiado.
En el Vivero Los Colegios, en Moravia, el propietario Víctor Torres, explica que tiene a la venta tres variedades de pastoras: la tradicional; la pastora de "hoja doble", que posee hojas más grandes, más fuertes y en mayor cantidad, y la denominada pastora "colocha". Esta última se caracteriza por sus hojas pequeñas y corrugadas, que parecen conchas.
Fáciles de complacer
Las pastoras requieren pocos cuidados. Cuando se compra una planta, lo primero que se debe hacer es colocarla en una maceta o transplantarla al jardín.
Javier Espinales, del Vivero Creaciones, en Guadalupe, recomienda colocar la planta en tierra que no sea muy dura, para que pueda oxigenarse y desarrollar sus raíces. La tierra puede estar mezclada con granza de arroz y pulpa de cáscara de coco.
Espinales recomienda que la tierra contenga al menos un 40 por ciento de la granza de arroz y un 30 por ciento del aserrín. Eso le dará libertad a las raíces para crecer.
Las flores navideñas deben colocarse en un lugar claro para que las hojas pinten de colores. Según explicó Torres, de no hacerse así, su único color será el verde.
Las pastoras requieren poca agua: basta con media botella de líquido distribuido en una o dos dosis a la semana, y asegurarse de que con esto la tierra quede bien húmeda.
Esto aplica siempre y cuando la planta se ubique dentro de una casa u oficina. Si está expuesta al sol la cantidad debe aumentar.