Cinco músicos se atrevieron a actuar, una actriz a cantar y otra a escribir canciones para poner en escena la historia musical de Costa Rica. ¿Cuál fue el resultado de tal mezcla? Pues por supuesto que un espectáculo de mucho humor, calidad musical y nostalgia.
Los siete atrevidos fueron Marcela Ugalde, Claudia Barrionuevo, Ray Tico, Arnoldo Castillo y los tres músicos de Editus: Carlos Vargas, Ricardo Ramírez y Edín Solís. Ellos se arriesgaron a incursionar en un arte diferente al que tan bien conocen para estructurar un espectáculo novedoso pero añejo.
Según comenta Barrionuevo la idea original de la obra fue de Daniel Aisenberg y a partir de su planteamiento ella se dio a la tarea de investigar sobre los años 40 para poder estructurar el guión de la obra y luego encargarse de la dirección. El libreto se concretó en dos meses y el montaje en dos semanas.
La conquista de Tiquicia
El tema de la obra es la conquista de Tiquicia y ¿qué mejor forma de hacerlo sino es con música? Pues a esa tarea se dieron los intérpretes.
Marcela Ugalde es la misma Tiquicia, una joven coqueta y dulce que es seducida por dos varones. Ray Tico en el papel de Tico Rey y Arnoldo Castillo en el papel de Agustín Palacios, serán quienes a punta de melodías busquen permear el corazón de la mujer.
"Tiquicia es un personaje divino, que es hiperhalagada por los hombres. Además implica ser, interpretar, hablar y personalizar a la misma Costa Rica" indica Ugalde.
La música surge en un duelo musical de los caballeros que cortejan a Tiquicia. Ellos interpretan piezas tan famosas como Caña Dulce y Noche inolvidable. También destacan canciones de Ray Tico como Hipocresía, Bésame, Amor, Dialoguemos, Hoy y Muchacha y luna de Fidel Gamboa, entre otras.
A sus melodías responde Tiquicia con la canción Encrucijada, escrita por Barrionuevo y musicalizada por Edín.
"La idea es entretener al público con la nostalgia y el romanticismo, pero a la vez promover la música de todos los tiempos" indica Barrionuevo.
En total se interpretan 17 melodías, que son suficientes para llenar la atmósfera de nostalgia tica. "Hay una fusión maravillosa de música e historia" expresa Ugalde.
Debut artístico
Para todos los artistas del espectáculo el montaje fue una sorpresa.
"Al principio tenía miedo - confiesa Barrionuevo - pensé que los músicos no me iban a hacer caso". Sin embargo, ahora reconoce que se preocupaba más de la cuenta y que aunque para todos fue una sorpresa trabajar en otros ámbitos artísticos, el resultado fue muy bueno.
Barrionuevo opina que lo más difícil fue cuadrar las agendas para los ensayos, pero además fue extraño el trabajo por sí mismo pues asegura que los músicos tienen una disciplina de trabajo diferente a la de los actores, por lo que todos debieron adaptarse un poco al ritmo de trabajo de los compañeros y a los requerimientos de la obra.
Los nervios también los vivieron sus compañeros, desde Ray Tico por causa de la actuación hasta la Marcela Ugalde que nunca había tenido que cantar más que historias pequeñas, pero nunca piezas enteras como en esta ocasión.
Fue el trabajo duro lo único que les permitió concretar el espectáculo al que califican positivamente
"Vale la pena verlo, es un espectáculo de lujo, con textos bien hechos, canciones que vale la pena volver a escuchar y mucho humor" comenta Ugalde.
Historia cantada
La obra de dos actos transcurre en los años 40 y para recrear la época los vestuarios y las cosas de moda inspiran un aire añejo.
"Es un espectáculo teatral y musical, lleno de romanticismo, música nacional, nostalgia, evocación del pasado y humor" explica la directora.
Ugalde considera que el espectáculo es una obra que invita a la gente a jugar a estar en otra época.
"Hay un rescate de todo lo que era Costa Rica en esa época. Hablamos de vitrolas, de LPs, del RCA Víctor, de lo que era y lo que puede seguir siendo nuestra Costa Rica"asegura Ugalde.
"Es una obra muy entretenida -dice Barrionuevo- Todo el mundo puede encontrar algo que le guste" asegura.