
Lima. DPA A la actriz Leleti Khumalo muchos la llaman simplemente Yesterday , por el personaje que interpretó en la película del mismo nombre, convertida en emblema de la lucha contra el VIH-Sida en todo el mundo, aunque especialmente en el continente africano.
Pero en su Sudáfrica también la llaman "embajadora del sida", porque su nombre está vinculado a la lucha contra el mal que cada año se cobra cinco millones de nuevas víctimas en el mundo, 3,3 millones de ellas en el Continente Negro"(y 200.000 de América Latina).
Al igual que la entrañable Yesterday, Khumalo, de 36 años, creció en medio de los más angustiosos cuadros de la pobreza africana. Y, como ella, lejos de amedrentarse con los problemas los miró a los ojos y los enfrentó. Por eso, más allá de sus elogiadas dotes histriónicas, se la reconoce como alguien que puso el arte al servicio de una causa.
"Quiero aprovechar el cine para ayudar a las personas en desventaja. De niña quería ser asistente social y hoy no entendería el cine sin ese compromiso. Por eso he rechazado muchos papeles que no me aportaban nada", comentó Khumalo en Lima, a donde llevó su mensaje en el marco del X Encuentro Latinoamericano de Cine.
Su historia. A Khumalo le ayudó la suerte o, como define ella, "fui bendecida para salir adelante". Cuando era adolescente y hacía teatro y danza en su pueblo llegaron unos productores y la invitaron a una audición. Aceptó sin saber qué le esperaba: Ser protagonista en Broadway de Sarafina , musical sobre las víctimas del apartheid que le valió la nominación al premio Tony como mejor actriz, cuando tenía 17 años.
Vino después el cine con la versión fílmica de Sarafina , de D. J. Roodt, y con Hotel Rwanda , de Terry George, que mostró la sinrazón de la violencia tribal. Pero fue Yesterday , también de Roodt, filmada en lengua zulú en Sudáfrica en el 2004, la que le permitió afianzar su visión altruista del arte.
Yesterday (los zulú usaban nombres en inglés que los blancos pudieran recordar fácilmente), casada con un minero, comienza a sentirse mal, por lo que con su pequeña hija recorre largas distancias en busca de atención médica. El diagnóstico es determinante: Sida. Ella es monógama, como tantas mujeres que llevan el mal, pero el esposo no lo es y no usa condón, y el virus hizo su trabajo.
La protagonista inicia entonces una dramática lucha en varios frentes, que incluyen cuidar al agonizante esposo, protegerse de la discriminación y el rechazo social que la ignorancia tiende contra la familia, garantizar el futuro de la hija y, finalmente, hacerse cargo de su propia extinción, siempre con fortaleza y dignidad estremecedoras.
"Cuando acepté el papel una de las condiciones que puse fue que la película se presentara en las comunidades campesinas de Sudáfrica, porque la gente podría aprender mucho del sida", dijo Khumalo.
Para los críticos, Yesterday es un ejemplo de lo que debe ser el arte con compromiso social, pues se cuida de no caer en una aburrida exposición didáctica y menos en una fraudulenta exposición sentimentaloide "a lo Hollywood". El cine, como arte, no resultó sacrificado en aras de un mensaje específico. "Lo que tenemos es que aprovechar las posibilidades que nos da el entretenimiento", afirmó la actriz.