Roma. EFE La semana de la Moda de Milán acogió el pasado viernes, en las pasarelas, a la marca Versace, que propone para el próximo otoño-invierno a una mujer muy sexy que se quiere gustar a sí misma.
El nuevo estilo Versace deja atrás los excesos luminosos y los bordados para dar paso a un concepción lineal, con el estilo trapecio para los vestidos, que destaca el cuerpo pero sin oprimirlo y las faldas siempre cortas pero con medias negras u opacas.
En la colección se proponen vestidos cortos con un juego de paños que dejan la espalda al descubierto y los completos en los que predominan los tonos azules con la falda drapeada. De noche, la mujer usa vestidos largos, vaporosos o ceñidos al cuerpo, con generoso escotes cruzados o con apertura delantera que deja al descubierto las piernas, en tonos azul claro o gris metálico.
En la pasarela de Milán también estuvo Gianfranco Ferre, con un aire majestuoso, gracias a la precisión y la pureza casi geométrica de las formas: faldas trapecio, pantalones rectos, chaquetas cortas, algunas con manga japonesa, camisas de terciopelo chiffón y para los colores el blanco, el marrón y el azul oscuro, sobre los que resaltan accesorios en rojo, azul, esmeralda. Un tono deportivo con camisas en color marfil de cuellos altos en chiffón , combinadas con pantalones vaqueros, que se llevan metidos dentro de las botas.
Trussardi, por su parte, combina ligereza y funcionalidad, para la mujer de hoy, siempre de viaje pero, sin renunciar a la elegancia.
La marca propone abrigos y generosas capuchas, todo ribeteado con pieles. Debajo, propone vestidos de gamuza, escotados en la espalda y faldas tubo, además de jerséis en tonos grises con aplicaciones en cuero. Para la noche, vestidos de chiffón y satén y largos escotes en dorado y gris.