Igual que todos los lunes, Migaja está en el aula haciendo "tortas", mientras la mujer que le permite vivir se esfuerza en sacar a delante la tarea de interpretar al chico más "tortero" de Aula 6, el programa cómico que canal 6 transmite los lunes a partir de las 8:30 p. m.
Y es que, si usted observa con atención, se dará cuenta de que el alumno que a lo mejor le arranca sonrisas, es interpretado por una mujer.
Se trata de Carmen Chinchilla, actriz con 10 años de carrera profesional en las tablas y de reciente presencia en la televisión mediante la interpretación de dos personajes: Migaja y doña Fabiana, ambos de ese espacio, y nieto y abuela en su drama.
Carmen Chinchilla, de 33 años, también es profesora de inglés en el Instituto Latinoamericano de Psicología y Pedagogías Alternativas, colegio ideal para muchachos que no se han adaptado al sistema formal de educación. Además, estudia derecho.
Ella, al igual que otros, ha llegado a la tevé aprovechando la incorporación "de a poquito" de los actores teatrales a ese mundo.
"No es que yo decidiera hacer televisión, sino que, por primera vez en muchos años, hay dos personajes míos en Aula 6" , establece Chinchilla.
Pero, contra lo que usted podría creer, ambos personajes la acompañan desde hace tiempo pues se crearon cuando ella era estudiante de secundaria, para avivar los vacilones entre el estudiantado.
De eso hace ya unos 15 años, cuando Chinchilla imitaba voces y comenzaron a surgir aunque sin maquillaje ni texto doña Fabiana y Migaja al calor de las imitaciones de la Telis, el personaje de Auristela Fuscaldo que conquistó a la teleaudiencia de aquellos años.
Es más, doña Fabiana, antes de llegar a la tevé, pasó por el teatro. Su primera aparición fue en ¿Por qué corres, Ulises?, y la segunda en Vieja pero no pendeja .
Migaja tomó mayor forma en las bromas de los actores que formaron el grupo Tragaluz y en el preciso instante en que alguien preguntó a Chinchilla cómo se llamaba aquel niño.
"Yo dije que se podía llamar Migaja por chiquitillo y medio flaquillo, como poniéndole algunas de mis características personales", señala su intérprete, de 120 libras y 1,60 metros de estatura.
¿Quiénes son Migaja y doña Fabiana? "Ella es la abuela de Migaja y tiene como 75 años. En realidad, es varias señoras que viven a mi alrededor y que ni siquiera saben que alimentan mi personaje", explica.
"Migaja, como de 9 años, es uno de esos chiquitos que vemos en la calle vendiendo flores. Tiene un vocabulario muy reducido, pero a la gente le encanta que lo pongamos sobre un escenario. A él lo nutren mis tres sobrinos, mi hermano de 11 años y los alumnos del colegio en el que trabajo", detalla Carmen.
¿No es contraproducente ese vocabulario tan pobre? "Si hay algo que me distingue dice Chinchilla, es que me gusta crear personajes con características reales porque no pienso mentir a la gente. Con el tiempo irán surgiendo en él características positivas: sus buenos sentimientos y su arrepentimiento sincero ante las 'maldades' que comete".
Hombre en cuerpo de mujer
En 10 años como actriz y con 20 obras teatrales, esta mujer ha interpretado casi todos los papeles: desde niña hasta anciana, pasando por prostituta, precarista, mujer inteligente, chiquita y adolescente.
No obstante, esa misma versatilidad la ha llevado a interpretar papeles de hombre en varias oportunidades. En el Deschave (una obra de teatro) hizo de Jacinto, niño que jugaba en el escenario con un carrito, y en Cuarenta ladrones y policías (otra obra de teatro) encarnó a un guarda con bigote.
"Una de las características de todo buen actor debe ser su versatilidad. No me enfrento a Migaja como algo diferente solo por ser hombre: lo enfrento como un personaje, y punto. Ese es mi trabajo: interpretar, caracterizar. El dar vida al personaje de un hombre lleva más trabajo y lo hace más interesante. Hacer de niño no me incomoda porque es como regresar al pasado a jugar", señala Chinchilla.
Resulta que ella tiene muy claro que los personajes tomen prestado el cuerpo de los actores para vivir. Por eso mismo piensa que, detrás del niño interpretado por una mujer, no hay un mensaje sexual específico.
Y es que esta mujer, aunque soltera, se casa con las causas que adopta. Por eso ha actuado durante toda su carrera solo en el Teatro Chaplin, donde la cantidad de trabajo le ha impedido mudarse de casa.
En todo caso, ella seguirá dándole vida al Migaja con gusto porque, cuando estudiaba actuación, en el Taller Nacional de Teatro, le dijeron que todo actor debe llevar en sus bolsillos al niño que fue, pues hacer teatro es jugar, y no hay quien lo haga mejor que un pequeño. La lección la aprendió con creces.