Dubrovnik (Croacia), 6 jun (EFE) - La beatificación, hoy, de la monja croata María de Jesús Crucificado (Marija) Petkovich fue posible, porque con su intercesión consiguió salvar a la mayor parte de la tripulación de un submarino peruano, hundido en 1988.
En la ceremonia, celebrada en la ciudad croata de Dubrovnik, estuvo el capitán de fragata peruano Roger Cotrina Alvarado, la persona que pidió la intercesión de Marija cuando el submarino chocó contra un pesquero japonés en el puerto de El Callao.
La fe que este peruano tenía en la monja croata le hizo logarr el milagro de algo imposible: cerrar una escotilla a 300 metros de profundidad, a pesar de la enorme presión del agua en esas profundidades.
El capitán Cotrina, un devoto de esta monja que aunque croata vivió en Suramérica y fundó casas en Argentina, Perú, Chile y Paraguay recordó hoy como el 26 de agosto de 1988, el submarino "Pacocha" de la marina militar peruana, con 54 personas a bordo, fue embestido por un pesquero japonés, se hundió y el agua comenzó a entrar por una de las escotillas.
Cotrina, que era el segundo jefe en el submarino, narró hoy emocionado que comenzó a rezar a la monja y que en un momento vio como una "luz muy grande".
"Pensé que Dios me llevaba a su lado, pero tras esa luz noté una gran fuerza y no se cómo logré cerrar la escotilla, a 300 metros de profundidad y bajo una enorme presión del agua".
De los 54 que viajaba, ocho murieron, entre ellos el comandante, Daniel Nieves, pero el resto lograron sobrevivir y permanecer 23 horas en el submarino hasta que fueron rescatados. El "Pacocha" fue reflotado un año más tarde.
Sobre su devoción a la nueva beata, Cotrina contó que una vez, cuando estaba hospitalizado, una monja le llevó una biografía de Marija Petkovic y que, desde el primer momento, se sintió atraído por su vida ejemplar.
No sabe que le llevó a rezar en aquellos momentos de pánico a la monja, pero se siente más que orgulloso de que la desde hoy beata intercediera ante Dios y lograra reducir una tragedia, añadió Cotrina.
La monja, fundadora de la Congregación franciscana Hijas de la Caridad, murió en 1966, veintidós años más tarde se produjo el milagro y 37 años después de su muerte ha sido elevada a los altares, después de un proceso de beatificación que comenzó hace 14 años. EFE
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