La visión de un futuro con casas en la Luna y ciudades bajo el mar nunca llegó, como tampoco se hicieron realidad las modas galácticas que se pronosticaban en los años 60. En cambio, para este fin de siglo, la moda sí dejó de ser la dictatorial orden que nos llegaba desde París, y hoy ofrece un sinnúmero de opciones para todos los gustos y bolsillos, y desde todos los rincones del planeta.
Es la época del fin de año, y este será más especial que nunca porque empezaremos el año 2000, con una noche de 31 de diciembre para recordar...
Las telas y los tejidos actuales son mucho más livianos y tienen mezclas nunca antes imaginadas que los convierten en piezas de mayor caída y textura, con colores novedosos y que no requieren de difíciles procesos de lavado o planchado.
Lo más importante para esa noche del 31 de diciembre -y muchas otras más- es invertir en accesorios de buena calidad. Recuerde que un collar, un broche o hasta una cartera clásica siempre estarán de moda; y si, en el siglo XXI hay vuelos a Marte, por favor, no dude en llevar un collar de perlas con usted.
Evite las tendencias extravagantes o los objetos que le parezcan ridículos para su edad: no todo el mundo tiene 20 años, y quienes sí los tienen pueden darse el lujo de lucir de manera algo estrafalaria.
También piense un poquito en su personalidad; si usted es tímido, quizás pueda llevar algo de avanzada, pero la regla es que, si le va a incomodar, mejor no lo use ni lo compre.
Lo que importa es el estilo
La elegancia no está en ir estrictamente a la moda; más bien está relacionada con el "saber llevar" la ropa y sentirse agradable con ella, luciéndola como si se tratase de algo que se ha llevado por años, pero con estilo.
Para las damas, la costura de este fin de año se basa en líneas muy simples y cortes bastante geométricos, pero con un toque de feminidad. Parece que hay poco ingenio para un fin de siglo durante el cual ya se han revivido los 60, los 70 y los 80.
Los colores para recibir el milenio son la gama de los grises, los plateados y el eterno negro, que nunca pasa de moda.
La tendencia es a lucir colores fuertes, pero al estilo monocromático, lo que significa que, si usted viste de lila, por ejemplo, solo debe usar este color en toda su vestimenta. Ya no se usan los colores "quebrados", es decir, falda, pantalón o blusa de diferentes tonalidades.
Otros colores que vienen de moda son el oro quemado, el rojo y el blanco nieve.
Las texturas tienen gran importancia. Si usted usa tejidos de algodón, trate de que todo el conjunto sea del mismo material; no se le ocurra combinar tejidos sintéticos con otros de lino, por ejemplo, o lana con diolén.
Las telas metálicas y los tejidos con altas cantidades de fibras acrílicas vienen ahora en colores tornasolados y brillos semimates. Úselos con propiedad y no abuse de ellos, pues, si lo hace, será fácil que la confundan con un insecto tropical.
Coloridas cabelleras
El pelo es ahora otro elemento de gran fantasía, y ya el mercado ofrece tintes que no estropean el cuero cabelludo ni dañan la fibra del pelo. ¿Por qué no cambiar a un color que la naturaleza no puede dar? Es otra manera de celebrar el milenio con la química al servicio de su belleza.
Pero antes de tomar una decisión, consulte con un experto y atrévase a llevar un color de cabello que antes solo aparecía en las cajas de crayolas. ¡Ilumine su cabeza con esos brillantes tintes nuevos!
Ahora, el pelo lacio y en cortes rectos es lo que nos viene desde otros hemisferios, y este tipo de cabelleras es lo que más se adapta a la moda de líneas simples, pantalones y faldas rectas o vestidos de fiesta con voluminosas faldas, pero sin caer en los excesos de hace unos 10 años.
Hoy, el maquillaje es simple. El fin de milenio rescata las facciones y los tonos muy naturales; atrás quedaron los ojos a lo María Félix y los párpados de sombras multicolores. Recuerde que estamos en una época donde la salud y las cosas naturales vuelven a ser parte del mundo, y su rostro lo refleja. Una cara extremadamente maquillada quedó para el pasado; hoy, su rostro debe hablar de vitalidad, de energía y de hábitos sanos.
Tampoco piense que esta es una época para la ropa minimalista, esa insípida creación que lanzaron los japonés hace años; todo lo contrario, el concepto del milenio es la simplicidad, pero no el aburrimiento.
Un buen truco es revisar el armario y ver cuáles son las piezas que no usamos hace más de tres meses y solo ocupan espacio, o esa camisa que, cada vez que abrimos el closet, se cae y hay que volverla a guardar de mala gana.
Una vez hecha esa revisión, haga un examen de por qué viste siempre las mismas piezas y compre cosas similares.
No hay razón para malgastar un aguinaldo en cosas que no usará o que simplemente la harán pasar un mal rato. El milenio está a la vuelta de la esquina, y con él la oportunidad de lucir radiante, cómoda y feliz..., pero sin caer en la informalidad del ridículo.
¡Feliz nuevo milenio!