La Mirada una y otra vez. Cada mirada única, testimonio de emociones, de circunstancias históricas, de geografías y de obsesiones; el guatemalteco Luis González Palma lleva años capturando miradas y miradas.
Desde el pasado 9 de octubre, ocho piezas de su trabajo reciente se exponen en la Galería Klaus Steinmetz, en Escazú: miradas y labios en sepia, textos coloniales y uniformes de empleadas domésticas. Una colección cuya unidad radica en un artista, obsesionado con la mirada, y con hacer de ella una "relación horizontal".
Siempre la mirada...
La obra de González Palma ha recorrido el mundo. Son pocos los países en Europa y América en los cuales no haya expuesto en la última década: más de cincuenta exposiciones individuales, otras tantas colectivas. Y vale su advertencia: "no creo que en todos los casos sea por el exotismo de ser un artista guatemalteco o de fotografiar indígenas".
González Palma recordó que, cuando empezó los estudios universitarios, optó por la arquitectura porque en esa Guatemala de guerra civil no existía una Escuela de Artes Plásticas en la cual estudiar.
Para aquellos a quienes les interesaba el arte, solo quedaba el camino autodidacta. Y si lo que se quería era fotografiar, un nuevo problema: la Guatemala de las fotografías era territorio de guerra o de bellezas turísticas. Y consideró la generación de González que había que salir del tópico; en cierta forma, descubrir, internalizar y expresar algo "...más allá de la imagen de una madre que llora al lado de un cadáver o de una indígena con un volcán atrás", explicó. Fue entonces cuando empezó la búsqueda de miradas sin fotografiar, en un país "donde la mirada de muchas personas ha sido cegada".
Obsesiones
Para González Palma son, finalmente, sus obsesiones las que se muestran en su trabajo.
"Mis obsesiones, mis miedos, mis anhelos... con los años he llegado a la conclusión de que el arte no tiene que ver con el mundo del arte: una cosa es el estremecimiento interior del artista y otra exponer y todas esas cosas".
Pero al repasar sus obsesiones y propósitos reincide; entre estas están los políticos. No se puede separar de su condición de guatemalteco: la guerra, los indígenas, las asimetrías sociales, el catolicismo. Y es que, según explicó, desde el principio quiso plantear una relación horizontal de miradas entre el modelo y el espectador, invadir con la mirada del primero el espacio del segundo.
¿Será una invasión entre la gente que ve y compra sus obras? Probablemente no gente parecida a quienes modelan en sus trabajos. "Mis trabajos -¡si es que el arte sirve para algo!- pueden ayudar a que el público vea en retratos miradas que, probablemente, no reconocería de otra manera".
Para ello ha de buscar, cada vez, la mirada precisa. La que "durante años he interiorizado, querido sin saberlo, y que reconozco cuando me la encuentro en la calle", expresó. "Ha pasado que me da vergüenza hablarle al dueño de esa mirada, pero tengo que hacerlo porque esa es la mirada".
En todoel mundo
Luis González Palma nació en Guatemala en 1957 y, aunque estudió arquitectura, es conocido en todo el mundo como fotógrafo.
Sus fotografías se han expuesto y forman parte de colecciones en Italia, Francia, Bélgica, Estados Unidos, Escocia, Colombia, Alemania, entre otros países. En Costa Rica, participó en dos exposiciones colectivas en 1996 y otra individual en 1998, en los tres casos en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo.