Por Juan Antonio Sanz
Moscú, 30 may (EFE).- "Zar", la mayor campana de Rusia, repicó hoy por primera vez en el monasterio de Serguíev Posad, uno de los centros de peregrinación ortodoxos más importantes de este país, que este domingo vio así reparada la ofensa que le causó Stalin.
Desde muy temprano, cerca de 5.000 creyentes se aglomeraron a la entrada del monasterio de San Sergio, en la localidad de Serguíev Posad, a unos 60 kilómetros al noreste de Moscú, para asistir a la victoria de la fe ortodoxa sobre el comunismo, encarnada aquella en una descomunal campana.
El día elegido no fue fruto del azar, pues hoy se celebró en Rusia la festividad de la Santísima Trinidad, lo que permitió a la cúpula de la Iglesia Ortodoxa Rusa en pleno asistir a la ceremonia, encabezada por el Patriarca Alexis II.
El rostro del Patriarca es uno de los que adornan la campana "Zar", gigantesco instrumento musical y de llamada a la oración que hoy dejó oír su grave vozarrón y enmendó las tropelías cometidas por el "padre de los pueblos", Iósif Stalin.
Fue el dictador soviético quien en 1930 ordenó a un batallón de bolcheviques destruir la campana antecesora de "Zar", que presidía ese conjunto monumental que es Serguíev Posad, con sus catorce iglesias y catedrales rodeadas de murallas y torres de adobe.
Con sus 72 toneladas, 4,55 metros de altura, y entre 4 y 5 metros de diámetro (según donde se le mida la "cintura" al artefacto), "Zar" es la campana más grande de Rusia y una copia casi exacta de aquella fabricada en 1748 y destruida por los bolcheviques.
"Zar" es la mayor, al menos que preste servicio, pues en el complejo del Kremlin de Moscú se encuentra reposando en el suelo otra campana si cabe más desmesurada y digna de llamarse "Zarina" por su tamaño y peso, 200 toneladas, aunque ésta nunca llegó a tañer pues se quebró al ser fundida.
La protagonista de la festividad de hoy, la campana "Zar" está decorada con relieves de iconos, motivos religiosos e inscripciones en antiguo ruso, además del retrato de Alexis II, promotor de su fabricación en uno de los mayores astilleros de Rusia.
La instalación de la campana "Zar" en el campanario mayor del monasterio tuvo lugar el pasado 16 de abril, cuando hubo de ser construido un gigantesco andamio para elevar la mole.
Días antes habían sido instaladas en otros campanarios del santuario las dos "hermanas menores" de "Zar: la "Karnauji", de 27 toneladas, y la "Vlagovestnik", de 35 toneladas, copias también de otras tantas campanas que destruyeron los comunistas dejándolas caer desde las alturas en esa jornada de 1930.
Los monjes campaneros que viven en el monasterio de San Sergio dicen que ahora, como antaño, las cuarenta campanas que actualmente hay en Serguíev Posad podrán ser oídas por los feligreses a decenas de kilómetros a la redonda y durante todo el año.
El tañido de las campanas será escuchado, afirman, incluso en invierno, cuando las temperaturas de hasta 40 grados bajo cero que abundan en esos andurriales de la región de Moscú hacen enmudecer al metal más templado, aunque no el de estos instrumentos dedicados a la mayor gloria de la Santa Rusia.
Es tal el prestigio que tiene actualmente en este país el oficio de fabricante de campanas, que en otro antiguo centro religioso, el de Sarov, en Nizhni Novgorod, científicos que antes trabajaban en esa localidad en la fabricación de misiles ahora manufacturan ese instrumento musical.
En Sarov se levantó en tiempos soviéticos la sede del poderío nuclear de Moscú, pero antes allí estaba el monasterio de San Serafín, de grata recordación para los hagiógrafos rusos y cuyo santa imagen aseguran los científicos que les anima en su nueva labor.
Sus vecinos de Sarov dicen que, en realidad, son los beneficios que obtienen de las campanas, en una Rusia cada vez más devota, los que les impulsan a renunciar a las actividades militares para indagar en las fórmulas que llevaron a los maestros campaneros rusos a brillar con su arte en el orbe cristiano durante siglos. EFE
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