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La mala noche de san Estanislao

En 1822 Un terremoto destruyó gran parte de la cuidad de Cartago y ocasionó cambios sociales


        
        
      a mediados del siglo XIX, del libro Tropical Travel, editado por Juan Carlos Vargas.Plaza de Cartago
a mediados del siglo XIX, del libro Tropical Travel, editado por Juan Carlos Vargas.Plaza de Cartago
a mediados del siglo XIX, del libro Tropical Travel, editado por Juan Carlos Vargas.Plaza de Cartago

¿Cómo eran las casas coloniales? El viajero inglés John Hale visitó Costa Rica en 1825 y describió así las viviendas de la ciudad de Cartago: “Las casas consisten de un piso bajo [’] cuyas paredes están hechas de adobes o ladrillos de una arcilla que parece tierra [’]. Las puertas, las ventanas y los techos son de cedro, y estos con tejas”. De acuerdo con Hale, “los pisos tienen por lo general un pavimento de ladrillo cocido al fuego [...]. Las ventanas son iguales a las que se usan en la mayor parte de los países de la América española: una reja de barrotes torneados colocada en un marco con una, dos o tres hileras de travesaños [...]. Las paredes interiores de las casas son enlucidas, encaladas o pintadas a la aguada [...]. No vi en la provincia una sola ventana de vidriera”.

La vieja metrópoli. En 1824, la ciudad de Cartago tenía unos 11.000 habitantes. Según Hale, el casco de la ciudad ocupaba una milla de terreno y estaba organizada en cuadras. Las aguas nacidas corrían por las calles, lo cual convertía a la ciudad en lodosa; de allí su apodo: “la ciudad del lodo”. Sin embargo, pese a la relativa riqueza que tuvo Cartago durante el período colonial, el viajero cuenta que las tierras, las casas y la vida de los cartagineses eran “notoriamente baratas”.

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