
CARACAS (AFP) - La Ley Seca de 10 días impuesta por el gobierno de Hugo Chávez para reducir accidentes por consumo de alcohol en Semana Santa y cambiar hábitos se enfrentó con el ingenio de los venezolanos para encontrar "caña", aunque en muchos centros nocturnos la rumba paró.
Como una noticia fúnebre, la principal cervecera anunció: "Estimado usuario, Cervecería Polar notifica que fueron suspendidos los eventos que sus marcas cerveceras llevarían a cabo en la Isla de Margarita y otras localidades del territorio nacional durante esta Semana Santa 2007".
Para los venezolanos, los mayores consumidores de whisky 18 años en el mundo, la noticia cayó como un balde de agua fría, entre la incredulidad y la chispa de su ingenio para evadir la ley.
La prohibición -vigente desde el viernes pasado, de las 17H00 hasta las 10H00 del siguiente día, y total del jueves al domingo-, fue recibida con protestas en algunos balnearios del Caribe, donde los comerciantes afirman que están perdiendo hasta 70% de sus ingresos.
La cervecería que anuncia sus productos con las modelos mejor torneadas de este país -que rinde un culto a la belleza femenina desde las pasarelas de los Miss Universo hasta los quirófanos de cirugía estética- se rindió, "en cumplimiento de la resolución de Ley Seca, publicada en Gaceta Oficial".
Conciertos de salsa, merengue, reggaeton, rock-pop en las playas del Caribe de aguas color turquesa de la temporada más calurosa, fueron cancelados, desatando protestas.
Furiosos por la prohibición están los restauranteros, dueños de tascas y bares de Caracas. "En los barrios no hay ley seca, ni la policía entra porque la delincuencia está mejor armada", dijo a la AFP el dueño de un popular bar del barrio de Chacao, que pidió el anonimato. "Si me cita me joden", suplicó.
"Es la típica improvisación de este gobierno", acusa otro empresario en la exclusiva Altamira.
En las llamadas ventanillas de las tiendas barriales el tráfico de alcohol no cesó.
"Dame un kilo de caraotas (frijoles)" es la clave en una de las tiendas del barrio La Carlota, donde se ubica la residencia presidencial, para recibir un paquete de cervezas.
En la pequeña nevera un aviso anuncia "prohibida la venta de licor". El refrigerador está casi vacío y las cervezas salen de otra enorme cava repleta.
El ministro de Interior y Justicia, Pedro Carreño, esgrimió argumentos morales: "Debemos desligar la distracción y el entretenimiento del alcohol. No necesariamente debe haber una bebida para que el rato sea ameno, por lo tanto hay que ir cambiando este paradigma", exigió.
El ministro de Finanzas también anunció nuevos impuestos al elixir escocés: "Se quiere aminorar la entrega de dólares para las importaciones de whisky, se dejará de tomar whisky", decretó.
Pero las ganas de beber desatan la imaginación: "Guillaíta (escondidita) se vende la caña (alcohol) en las licorerías y tascas de Caracas", tituló este miércoles el diario Últimas Noticias, el tabloide de mayor circulación.
La medida va en línea con cierta tendencia del presidente Chávez a enfatizar el sacrificio antes que la pachanga. En noviembre Chávez exhortó en un discurso en Isla Margarita al trabajo voluntario a favor de la "revolución bolivariana" en vez de irse a la playa.
"Un revolucionario tiene que olvidarse de eso (la playa del fin de semana). Es una revolución lo que hay que construir, esto no es un juego", proclamó.
"Para mí está prohibido (ir a la playa) pero, en fin, pudiera ser una vez a la Cuaresma. Hay que estar metido de lleno todos los días en el trabajo", reclamó el mandatario, entonces en plena campaña electoral.
Pese a la ley seca la cantidad de muertes por accidentes de tránsito en Semana Santa se incrementó 38% hasta este miércoles, en relación al mismo periodo del año pasado, informó el director de Protección Civil (PC), Antonio Rivero. "Se han presentando 1.810 accidentes de transito lo que representa un incremento del 2%", admitió.
© 2007 AFP