Son odiadas, perseguidas y, casi indestructibles; por eso, inspirados en las cucarachas, cuatro muchachos se bautizaron Papa Roach y sacudieron a la juventud con un mensaje fuerte, polémico y directo.
Sin embargo, a diferencia de muchos rockeros que despotrican nada más, los Papa Roach creen que el panorama oscuro de muchos jóvenes podría cambiar. Y que ese poder es exclusivo e intransferible de cada uno.
Sus canciones, siempre acompañadas de duras melodías, retratan la realidad sin adornos: una juventud incomprendida y contestataria que no está de acuerdo con el manejo que los "grandes" le dan al mundo. Pero, eso mismo les da la razón para afirmar que las cosas pueden tomar otro rumbo.
Viva tuvo la oportunidad de conversar con el guitarrista Jerry Horton y el bajista Tobin Esperance varias horas antes de que subieran al escenario del Savvis Center, en St. Louis, Missouri, donde participaron del Anger Managemet Tour, junto a Limp Bizkit, Eminem y Xzibit.
La banda californiana ha sido una de las sorpresas de este año pues con su álbum Infest , el primero que graban con un sello importante, han vendido más de un millón de copias. Su propuesta es un batido de heavy metal-punk-rap y el tema Last resort ha sonado de buena manera en las radios de todo el mundo, Costa Rica incluida.
Muchos piensan que Papa Roach es un grupo nuevo, pero ustedes ya llevan varios años y discos a cuestas. ¿Cómo fueron esos primeros años?
(Jerry) Nos conocimos en el colegio y empezamos en 1993 con la banda, pero solo con el afán de divertirnos. Tocábamos en los bares y clubes de la costa Oeste y tuvimos la fortuna de que nuestro demo llegara a las manos correctas. Llevamos más de siete años haciendo música y eso nos preparó para este momento.
Después de un comienzo subterráneo, ustedes están en el punto adonde muchas bandas aspiran llegar. ¿Es posible evitar sentirse la "estrella de rock" cuando se alcanza la cima?
(Tobin) Nosotros somos una banda de concierto y ese es nuestro fuerte. No le ponemos atención a los discos, las ventas o los premios, eso no importa. Lo que cuenta es rodearse de gente normal y que el público disfrute nuestro espectáculo. Para darse cuenta si un grupo vale la pena, hay que oírlo en concierto, pues en estudio todo se arregla.
En Last resort abordan el tema del suicidio. ¿Creen que este sea un mal o una solución?
(Jerry) Esa canción la escribió nuestro cantante (Coby Dick) por la historia de un amigo suyo que estuvo a punto de suicidarse. Al final lo pensó e incluso se volvió cristiano, pero su experiencia impactó mucho a Coby. Gracias a esa pieza muchos muchachos nos ven como si tuviéramos todas las respuestas sobre el suicidio, pero no es así. No sabemos si el efecto es bueno o malo, creo que eso queda más a criterio de la persona.
En la actualidad hay una fuerte competencia entre los artistas más radicales ( rockeros y rappers ) y las estrellas juveniles del pop . ¿Han tomado parte activa en esa pelea?
(Tobin) Creo que cada cosa debe estar en su lugar. No nos gustan los artistas pop bublegum , es claro que es música plástica hecha para niños y adolescentes. Ellos presentan un mundo ideal que no existe, pero se entiende porque solo son productos de entretenimiento. Cuando los niños crecen se dan cuenta de cómo son las cosas en realidad.
(Jerry) Incluso nosotros podríamos hacer una canción feliz, no pop , pero sí comercial (risas). Ese lado definitivamente no es lo nuestro. Lo que ven es lo que hay.
¿Por qué escogieron a la cucaracha como estandarte?
(Tobin) Las cucarachas llevan millones de años en el planeta, son las únicas que sobreviven a la bomba atómica, se arrastran, molestan, pero nunca desaparecen. Nuestra música molesta a muchos que no quieren oír, pero estamos allí y, con el apoyo de los fans , seguiremos arrastrándonos por mucho tiempo.
(Jerry) Sabemos que no estaremos arriba por siempre, pero eso no es importante. Seguiremos hasta donde podamos pues nuestro público es fiel, y a el le debemos todo.
Discos e insectos
Potatoes for Christmas EP (1994)
Caca bonita EP (1995)
Old friends from young hearts (1997)
Infest (2000)