Esta vez tomó precauciones. Salió tres días antes de la fecha de la competencia, con delegado, mecánico y una motocicleta desarmada. No quería más sorpresas.
Hace un año, allá en el circuito El Temberati, en Carmelo, Uruguay, donde el domingo ganó su segundo título consecutivo, el motocrossista costarricense, padeció vida y milagros sobre una motocicleta en mal estado, para quedarse con su primer campeonato latinoamericano en 250 cc.
Adrián Robert Bonilla, en esa colonia uruguaya, ubicada a 250 kilómetros de Montevideo, volvió como el hijo prodigio a un pueblo que le rindió tributos de monarca y que vivió nuevamente la gloria del campeón nacional.
Nuevamente en casa, Robert Bonilla, el "dictador" de las pistas costarricenses, conversó con La Nación, horas después de su arribo al país, sobre las intimidades de este nuevo título.
--¿Cómo lo recibieron en Urguay ? --De maravilla. La gente me apoyó bastante. Más bien parecía uruguayo. Quizás por lo que pasó el año anterior al correr en una motocicleta en mal estado.
--¿Esta vez no hubo probl emas? --Me fui antes, con delegado, mecánico y una motocicleta desarmada. Volamos el jueves y el viernes pasamos todo el día armando y probando la moto.
--¿Cómo fue la carrera? --En el primer heat me caí en la segunda vuelta y quedé relegado el decimoquinto lugar. Me sacaron 30 segundos de ventaja.
--¿Qué hiciste? --Tuve que recuperar mucho y me ayudó que la carrera es larga --tarda 45 minutos-- y faltando como cinco vueltas ya estaba segundo. Hice varios intentos por sobrepasar al primer lugar --Hilton Becker, de Brasil--, pero ya venía fatigado por el esfuerzo hecho. Me tranquilicé y esperé el segundo heat.
--Llegó el segundo y... --Tenía que cuidarme del que había ganado el primero (Becker) y el que había quedado tercero (Jorge Negretti, Brasil). Salí tercero y en las primeras dos vueltas ya ocupaba el primer lugar. El ganador de la primera serie (Becker) se había retirado y el otro brasileño (Negretti) venía muy atrás. Ya no había de qué preocuparse, entonces decidí correr con la cabeza y regalar el primer lugar.
--¿Por qué? --No podía descuidarme. Debía terminar en una buena posición. Le entregué el primer lugar a otro brasileño (Cristiano Lopes), quien no había quedado muy bien en el anterior heat. Yo debía asegurar el primer lugar en la general con 34 puntos (Becker terminó segundo con 33).
--¿Correr pruebas de 45 minutos implica, además de la máquina-piloto, tomar otras precacuciones? --Por supuesto, hay que tener una buena preparación física y saber administrar bien la gasolina de la moto. Uno aquí está acostumbrado a correr pruebas de 25 minutos, pero en un latinoamericano las carreras tardan más y hay que saber pensar muy bien.
--¿Hace cuánto tiempo estás con preparación física? --Uno, a estas cosas de las preparación, nunca le da importancia, pero en este tipo de carreras es lo principal. Yo estoy desde hace cinco meses bajo la dirección de Omar Jiménez, y su trabajo me ayudó mucho. Practico tres veces a la semana un par de horas.
--Hablemos sobre la gasolina --No, no, no hubo problemas. Uno aquí tiene que saber administrarla porque si te quedas sin combustible lejos de la zona de asistencia, es muy difícil recuperar. Por ejemplo, en el primer heat, terminé con un poquito... bueno casi nada... de los dos galones y cuarto que le caben al tanque.
--¿Qué tal la pista? --¡Ah! Fácil, demasiado fácil. No era un pista muy técnica sino de velocidad. En estas pistas uno anda rápido. Unos 56 kilómetros por hora la velocidad promedio. Muy rápido.
--¿Viene ahora la defensa por el latinoamericano en 125 cc? --Ya no. La organización puso un límite de edad, 21 años, a los participantes y como comprenderás quedé fuera. Fui el último campeón y habrá que esperar si cambian de parecer.
--¿Queda algo en 250 cc? --Hay por allí la posibilidad de una carrera en Bolivia, pero habrá que esperarse una semana para que confirmen. Algunos organizadores al final no acceden y se retiran. Creo que será muy difícil una nueva competencia.
--¿Para cuántos años más hay motocross en Adrián Robert? --Hasta que Dios quiera... Por mí, yo sigo.