
BUENOS AIRES (AFP) - El escritor y humorista argentino Roberto Fontanarrosa, creador de personajes entrañables como el gaucho Inodoro Pereyra y el espía "Boogie" el Aceitoso, murió este jueves en la ciudad argentina de Rosario a raíz de un enfermedad neurológica que lo había obligado a abandonar el dibujo.
Fontanarrosa, de 62 años, se había despedido de una de las pasiones de su vida, el dibujo, en enero pasado cuando anunció que la grave enfermedad que padecía le había inutilizado el brazo derecho.
Con una admirable hidalguía se presentó entonces ante los periodistas, sentado en silla de ruedas, con un cuello ortopédico e intentando firmar autógrafos con su temblorosa mano derecha.
El "Negro" -el apodo que surgió entre los amigos de su natal Rosario (312 km al norte de Buenos Aires- escribió también cuentos inolvidables como "El Mundo ha vivido equivocado" y "Palabras iniciales", entre otros.
En muchos de ellos, el fútbol tiene una presencia fundamental, como en "19 de diciembre de 1971" donde relata la victoria de los rivales acérrimos Rosario Central sobre Newell's Old Boys, en una semifinal.
"Como diría Inodoro, estoy mal pero acostumbrado. Tengo algunos problemas de salud, de movilidad. Sobrellevo la enfermedad como puedo pero no es fácil", había dicho Fontanarrosa a la AFP en una entrevista en mayo de 2006.
Para enfrentar la adversidad, el dibujante evocaba el humor de sus personajes, en este caso del gaucho Inodoro Pereyra, quien con su inefable perro Mendieta y su mujer La Eulogia, despierta sonrisas de los lectores dominicales de la revista de Clarín.
Algunos de sus personajes trascendieron las fronteras de Argentina, entre otros "Boogie" El Aceitoso, un matón a sueldo que admira a "Jack el destripador" y cuyas andanzas fueron publicadas con éxito en Colombia y México.
El primero de los 25.000 chistes que publicó Fontanarrosa fue impreso en mayo de 1968, una fecha emblemática para la juventud francesa. En el dibujo, un policía muestra su bastón manchado de rojo-sangre y dice: "No hay ninguna duda, eran comunistas".
Inodoro y Boogie se publicarán por primera vez cuatro años después en Hortensia, una revista de humor de la provincia de Córdoba (centro) que llegó a vender 100.000 ejemplares.
A pesar de considerar a su célebre Inodoro como "un poco inexportable", el gaucho y su fiel compañero Mendieta lograron cruzar fronteras y apoderarse de los amantes del cómic en Uruguay.
Lo mismo sucede con sus cuentos que tratan sobre temas universales como el amor, la pareja, el sexo y... por supuesto el fútbol. Años atrás, Alfaguara hizo una recopilación para el mercado español.
El humorista recibió en los últimos años muchísimos homenajes, entre ellos la Mención de Honor Domingo Faustino Sarmiento, la máxima distinción del Senado argentino.
Consultado recientemente sobre los cómics que le gustan, respondió sin titubear que admiraba a Los Simpson, la disfuncional familia creada por el norteamericano Matt Groening.
"Nunca me gustaron los superhéroes porque nunca me podía identificar con ellos. Me gustan Los Simpson porque tienen un guión maravilloso y el dibujo también me gusta. Es muy sencillo pero muy efectivo", explicó.
Desde hace algunos años, una enfermedad neurológica degenerativa complicó su motricidad y lamentablemente ninguno de los tratamientos que intentó para contrarrestar su avance pudieron evitar su muerte por un paro cardíaco en su casa, rodeado de su familia.
© 2007 AFP