Por Nancy De Lemos
San José, 8 feb (ACAN-EFE).- La guaria morada, una bella orquídea que es la flor nacional de Costa Rica, podría desaparecer en un plazo de 25 años víctima de la destrucción de su hábitat y el cambio climático.
Según un estudio de la Fundación Pro Zoológicos, la Universidad Nacional, el Instituto Nacional de Aprendizaje (ambos estatales) y la Asociación para la Protección de Orquídeas, si los costarricenses no toman medidas urgentes de protección no volverán a ver crecer en sus tierras uno de sus más queridos símbolos nacionales.
La guaria morada, cuyo nombre científico es "cattleya skinneri", fue declarada flor nacional de Costa Rica en 1939, y es una de las especies favoritas que la gente exhibe en sus casas.
Esta flor, de color morado y exquisito olor, es la orquídea más cultivada en Costa Rica, y cualquier persona puede adquirir una en un vivero por un precio que oscila entre los 2,3 y 12 dólares.
Paradójicamente, las orquídeas silvestres, que crecen principalmente en los bosques húmedos entre 500 y 1.000 metros de altura, han reducido vertiginosamente su número en los últimos años por la destrucción del hábitat y el cambio climático, poniendo la especie en peligro de extinción.
El botánico Gustavo Vargas, investigador de un proyecto de las cuatro instituciones mencionadas, explicó a ACAN-EFE que, a pesar de la abundancia de orquídeas producidas en vivero, el peligro radica en que la sostenibilidad de la especie depende de que las plantas puedan reproducirse de forma natural y mantener poblaciones fuertes.
Se llama una población a un grupo de aproximadamente cien orquídeas que crecen en un espacio relativamente pequeño y poseen condiciones genéticas que permiten la sobrevivencia de la especie.
Actualmente los científicos sólo tienen reportes de dos lugares en todo el país donde existen poblaciones silvestres de esta orquídea: uno en las montañas del sur de San José y otro en las faldas del volcán Rincón de la Vieja, en el Pacífico norte.
Sin embargo, se desconoce el número de plantas en cada lugar, por lo que en las próximas semanas un equipo de científicos visitará las zonas y tratará de determinar las condiciones en que se encuentran las orquídeas, indicó Vargas.
De forma paralela, y en conjunto con el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), se desarrollará un proyecto para reinsertar en la naturaleza orquídeas cultivadas en viveros con el fin de aumentar las poblaciones y garantizar su permanencia, agregó.
Además, como parte de los esfuerzos por salvar a la guaria morada se lanzará en los próximos días una campaña que pretende establecer controles para la extracción de estas plantas, divulgar un programa de educación ambiental entre la población y pedir ayuda a organizaciones internacionales.
Vargas subrayó que una de las medidas más importantes para salvar a la flor nacional es convencer a las personas que tienen plantas en sus casas de que las registren en el Minae para posteriormente aprovechar sus semillas al sembrarlas entre las poblaciones silvestres.
Este registro permitiría revertir los procesos de fragmentación y pérdida de la pureza genética que afectan a la guaria morada, una de las 1.500 especies de orquídeas que habitan en Costa Rica.
Actualmente el mayor acervo genético de esta especie se encuentra en las plantas que están en manos particulares, mientras que, por su poca cantidad, las guarias silvestres pierden sus códigos y capacidades, que aumentarían si la población fuera mayor, lo que las hace aún más vulnerables a los factores externos.
Para Vargas, el futuro de la guaria morada depende de la protección que pueda dársele a las últimas poblaciones silvestres y a su hábitat, y para eso el mayor trabajo pendiente es la educación.
"Hace unos años tuvimos informes de una población silvestre en el área de Guanacaste (Pacífico norte), pero desapareció por la fuerte extracción de la que fue objeto. Eso es lo que trataremos de evitar con las últimas que nos quedan", enfatizó. ACAN-EFE
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