Las imágenes desposeídas de Rodolfo Walsh no requieren explicaciones. Los rostros infantiles, dispuestos adrede en un universo de significados, trafican con el discurso ciego de la desolación y el recuerdo.
Las imágenes desposeídas de Rodolfo Walsh no requieren explicaciones. Los rostros infantiles, dispuestos adrede en un universo de significados, trafican con el discurso ciego de la desolación y el recuerdo.
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