En los meses de lluvia, entre mayo y octubre, se puede tener la suerte de observar un espectáculo bellísimo: el abrirse de una flor de pitahaya. Es algo mágico que trae la noche y perdura hasta el amanecer, es una flor efímera, pero ¡que flor!
Conocida en Hawai como pa-nini-o-ka donde le ofrecen bailes de hulas y cantos para celebrar el acontecimiento, es una de las flores más grandes, o sino la más grande con que contamos en Costa Rica. Una vez abierta puede llegar a medir hasta treinta centímetros de ancho.
Tiene gran delicadeza en la composición de sus blancos pétalos y cantidad de amarillentos estambres hasta ochocientos que rodean al estigma.
Luego de tan espectacular flor sigue un carnoso y colorido fruto, rojo magenta, no menos espectacular y además una delicia para jugos o jaleas. Además se le atribuyen propiedades medicinales a la pulpa en la eliminación de cólicos y como tonificante del corazón y calmante de los nervios. Por su fruto, muy apetecido, hay siembras para la exportación de pequeños agricultores en Nicaragua y se está fomentando su cultivo en Costa Rica.
La pitahaya en el jardín
La planta de pitahaya es un cactus de tallo suculento y triangular con hábito de crecimiento trepador, que luego se ramifica y cuelga. Estos tallos colgantes son los que más producen flor y fruto por lo que es ideal utilizarla para muros de piedra o en la huerta que crezcan sobre armazones de metal o tutores que permitan que las ramas se desarrollen colgantes. En los muros donde se quiera evitar el paso o que la gente se siente, es ideal pues las espinas se encargan de este cometido.
Inclusive se puede sembrar en maceteros colgantes y llevarla al interior de la casa para celebrar la espectacular floración.
Es nativa de nuestros suelos áridos. Se le encuentra como ep¥ífita en árboles y es muy tolerante a la sequía y de fácil mantenimiento. Vale la pena cultivarla por lo hermoso de sus flores aunque la planta en si no es tan bella. Si no ha visto una flor de pitahaya a la luz de luna se está perdiendo de algo maravilloso.