Para mí, la entrada de la época navideña se manifiesta cuando en el jardín empiezan a florecer las pastoras y sus parientes, las pascuitas (Euphorbia leucocephala).
La pastora, planta nativa de México y Centroamérica, ha venido a ser, en el mundo entero, la planta tradicional de Navidad. Desde el tiempo de los aztecas, estas plantas eran admiradas y cultivadas por su rojo colorido y por sus propiedades medicinales.
De México al mundo entero
Las pastoras fueron introducidas en Estados Unidos en 1825 por Joel Robert Poinsett, quien, siendo embajador de aquel país en México, en una visita a Taxco se maravilló al ver estas plantas en los bordes de las laderas.
Poinsett, amante de la horticultura y botánica, envió algunas plantas a sus invernaderos en Carolina del Sur, a ciertos jardines botánicos y a algunos amigos horticultores. Muy pronto, por su belleza se empezó a comercializar como poinsettia, nombre con el que se le conoce alrededor del mundo.
Hoy día representa una de las siembras de flor más importantes en muchos países ñincluida Costa Ricañ, que exportan grandes cantidades de esquejes (estacas para reproducción) a Estados Unidos y Europa.
Las flores verdaderas y cimas terminales son de color amarillo con escaso valor decorativo; sin embargo, las brácteas u hojas modificadas que las rodean (hojas rojas), son las que le dan toda la belleza que posee, haciéndolas las plantas preferidas en la decoración navideña.
Existen cientos de variedades de pastoras, pero en general hay dos grupos: las de tipo silvestre, propias para jardín exterior, y las híbridas enanas, para maceta y uso principal de interior y lugares de media sombra. Sin embargo, podemos adaptar al jardín estas variedades.
Al comprar sus pastoras asegúrese de que la planta esté sana y tenga un crecimiento compacto y fuerte.
Las poinsenttias son plantas perennes. Si logramos darle cuidados básicos, vamos a tener estas plantas por muchos años en el jardín o en macetas. Con riego y luz adecuados podemos mantener la flor de la pastora hasta Semana Santa. (Véase recuadro Factores importantes)
Lo mejor es que las pastoras son una tradición muy nuestra, son plantas autóctonas de fácil mantenimiento: disfrutémoslas: °Feliz Navidad!
Factores importantes
Existen aspectos fundamentales para mantener en buena salud a las pastoras.
Luz: Son plantas conocidas como fotoperiódicas, es decir, sus yemas florales se activan cuando los días son cortos. Si alargamos artificialmente su periodo de oscuridad (la noche) hasta 14 horas (guardándolas en un clóset), se puede inducir su coloración en cualquier época.
La luz necesaria para su manejo debe ser buena, pero no a sol directo, pues demasiada luz causa amarillamiento del follaje y la flor (hojas modificadas) se puede blanquear. Por lo tanto, sacarlas a que reciban el sol de las mañanas es lo ideal.
Riego: Para hidratar estas plantas, basta regarlas una o dos veces por semana, evitando el encharcamiento y la falta de drenaje. No debe mantener saturada de humedad la maceta porque ocasiona la pudrición de la raíz y el tallo. Es muy importante que al regar no se mojen ni el follaje ni las "flores", ya que el daño de manchado que se produce es irreversible. Lo ideal es sacarlas al sol de la mañana, regarlas y, una vez drenadas, colocarlas de nuevo dentro de la casa en un lugar claro y fresco.
Después de la floración: Al final de la floración, la mayoría de las hojas se desprenden, comenzando por las verdes más viejas y terminando por las rojas. Las pastoras pierden así su atractivo; entonces deben podarse cortando los tallos de 10 a 12 centímetros.
Después hay que mantener lo que queda de la planta en un lugar donde cada vez vaya recibiendo más luz para adaptarla como planta de exterior. Otra posibilidad: cuidarla en su maceta, en el interior de la casa, para que inicie su próximo periodo de floración.