Un grupo de jóvenes estudiantes de danza quiere llegar a lo más alto en el arte del baile, sea en la danza moderna, sea en el ballet. El riesgo que eso significa es lo que da cuerpo al argumento de la película Camino a la fama, ahora en cartelera, dirigida por Nicholas Hytner.
El productor de la cinta, Laurence Mark, define muy bien la intenciones de la película: "El punto era tratar de hacer un filme que reflejase el mundo del ballet y que, al mismo tiempo, fuera atractivo para un gran sector del público, queríamos hacer a la danza extremadamente accesible". Objetivo cumplido.
Por su parte, el director Nicholas Hytner enfatiza en que se trata de "una pieza auténtica y llena de verdad acerca del mundo de la danza, para comunicar la alegría y la emoción que se siente cuando se ve un baile de cualquier estilo, clásico o contemporáneo, jazz o ballet, interpretado en forma exquisita".
Por supuesto que -en este filme- la música tiene un papel fundamental, y la banda sonora corre bajo la responsabilidad del compositor George Fenton, quien ha sabido trabajar con distintos temas (clásicos o no) en la tradición del ballet.
Lo otro es la presencia de jóvenes actores que son más bailarines que histriones (Amanda Schull, Zoë Saldaña, Susan May Pratt, Ethan Stiefel, entre otros). Ellos son la columna vertebral del filme, y responden bien como estudiantes de baile que se dedican a su arte con rigor y cariño, pero que al mismo tiempo experimentan alegrías, penas, amores, frustraciones y éxitos.
Camino a la fama es una película sencilla, que se exige poco a sí misma, ingenua, no siempre coherente, afable en mucho, que da lugar justo al baile y resulta superficial con los dilemas humanos presentados, pero que puede gustar bastante si la vemos sin exigencias majaderas. Ideal para público joven.
Cómo, dónde, cuándo
Camino a la fama se exhibe en Plaza Mayor, Outlet, Cinemark.
Entrada: ¢1.100; precio especial para pensionados.
Horario: Funciones regulares.