
POR Tatiana Zúñiga Salas tatianazunigas@yahoo.com
A los 23 años, Albrecht Durer (Alberto Durero) ya era un pintor consagrado en Europa y había logrado alejarse de la mentalidad del artesano medieval en la que fue criado por su padre. Igual que su padre, el joven fue formado en el oficio de joyero, pero se destacó entre los artesanos por su habilidad para el dibujo y el grabado.
Durero es el artista más famoso del Renacimiento alemán, y sus obras ejercen gran influencia en la historia del arte. Él fue uno de los primeros artistas en firmar sus obras. Antes del Renacimiento no existía el término ‘artista’; todos eran artesanos medievales. Las firmas se incluyeron como una manera de distinguir el propio arte entre las obras de los demás. En las obras de Durero aparece el monograma que él creó: una elegante A que encierra una D.
Sin embargo, ese monograma no aparece en todas sus obras. Durero escogía muy bien cuáles firmaba pues, para él, algunas no eran obras de arte, sino más bien estudios y bocetos para obras mayores.
Entre las piezas no firmadas están algunas acuarelas de paisajes, flores, dibujos y grabados. En Italia, los dibujos tenían igual valor que los cuadros, por lo que el exitoso artista fue revalorando su obra gráfica cada vez más hasta que obtuvo un enorme prestigio en Europa.
El grabado es una técnica de impresión que consiste en transferir, por medio de la talla o del pulido, una imagen o un texto sobre una superficie rígida (madera, piedra o metal). Luego se entintarla la superficie y se la imprime sobre el soporte definitivo (papel o tela). Así pueden obtener varias reproducciones de la estampa. Las técnicas de impresión eran muy utilizadas en el Renacimiento por su diversidad en la reproducción, y luego hubo importantes avances gracias al surgimiento de la imprenta. El grabado prometía infinitas posibilidades de difusión tanto de textos como de imágenes artísticas.
Durero se vinculó con el grabado desde muy temprana edad por su oficio de joyero, y así fue pionero en las innovadoras técnicas.
La obra Melancolía I es uno de los tres grabados más famosos de Durero, junto con El caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo en su gabinete . Los tres forman el tríptico que se conoce como las “estampas maestras”. Melancolía es la obra más enigmática del artista. Está cargada de simbolismo e iconografía compleja, y ha sido objeto de gran cantidad de interpretaciones teóricas; se destacan las de los estudiosos Erwin Panofsky y Keith Moxey.