La emisión de las sustancias químicas que destruyen la capa de ozono se ha reducido en los últimos años gracias a la disminución en el uso de un solvente conocido como metilcloroformo.
"Hemos hecho progresos, pero todavía no hemos salido del problema'', señaló Stephen Montzka, de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.
Los investigadores observaron los niveles de dichas sustancias en lugares remotos del planeta entre 1992 y 1997, y descubrieron que habían bajado un tres por ciento.
La producción del metilcloroformo se abandonó paulatinamente entre 1993 y 1996. Los niveles de dicho solvente se redujo casi a la mitad desde entonces, debido a que la sustancia tiene una vida de cinco años en la atmósfera, dijeron los científicos.
Otras sustancias químicas, como el refrigerante CFC-12 y la CFC-11 utilizada para hacer espuma, siguen presentes en niveles que sobrepasan los del metilcloroformo. Aunque los CFC están regulados, los niveles de CFC-12 subieron, mientras que los de CFC-11 bajaron ligeramente.
La capa de ozono protege el planeta del exceso de luz ultravioleta, que se ha asociado con el cáncer a la piel. La destrucción del ozono ha sido particularmente intensa sobre la Antártida, donde periódicamente aparece un "hoyo de ozono''.
En 1989, 165 naciones firmaron el Protocolo de Montreal, un acuerdo para reducir las cantidades de las sustancias químicas destructoras del ozono.
La destrucción del ozono puede detenerse en la próxima década, dicen en un comentario adjunto al artículo Paul Fraser, del Centro de Investigación Atmosférica en Victoria, Australia, y Michael Prather, de la Universidad de California.