Con motivo de la ilegítima y grotesca invasión de Nicaragua a territorio costarricense y de ciertas presiones conocidas, la fecundación in vitro o FIV, por fortuna, ha pasado a segundo plano. Cabe, por tanto, el recurso pedagógico por excelencia: la repetición, volver a hablar de la FIV y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que la aprueba.
Se revive al Comité Warnock de 1979, que decidió, acorde con la “cultura de la muerte”, que no existe vida humana en los días precedentes al 14 día de la concepción. Ignoran expresamente las investigaciones científicas de los últimos 31 años. Confirman el inicio de la vida desde la concepción profesores de la Universidad de Oxford, Inglaterra, de la Universidad de París, las españolas de Granada y Valencia, la Universidad de Venecia, Italia, y la de Múnich, Alemania. Lo confirman 5 obras: El Derecho a la vida, Identidad y estatuto del embrión humano, Bioética, Manual de Bioiética y el opúsculo El inicio de la vida de cada persona humana en la concepción, de la Dra. española Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular.
Vida humana. En cambio, para el Comité Warnock la vida comienza con la implantación, a partir del día 14. Pero las investigaciones posteriores a 1979 prueban lo contrario: la existencia de la vida humana a partir de la concepción. Como afirma la Dra. López Moratalla: “No cabe duda de que la vida incipiente de un cigoto es vida humana (') El cigoto es más que la fusión del gameto aportado por el padre y el aportado por la madre” (op. cit., ps. 1 y 6 ). Y explica: “Aproximadamente 12 horas después del inicio de la fecundación, los pronúcleos replican el DNA de manera casi sincrónica, y los cromosomas se integran en una estructura bien precisa, el huso micótico, para la que va a ser la primera división embrionaria.
Es también el calcio –continúa afirmando– quien induce la formación de los microfilamentos que, partiendo del núcleo paterno, atraen el núcleo materno permitiendo el acercamiento y traslado de ambos al centro de la célula, donde se establecen el huso micótico y se produce la división que da origen a la organización propia de la siguiente etapa: embrión de dos células” (op. cit.,p.8).
John Finnis, profesor de Derecho de la Universidad de Oxford, comparte la misma posición de López Moratalla, postura que se contrapone a la “ultraindividualisita, que considera al hombre como plenamente autónomo y absolutamente libre, capaz de crear racionalmente normas y paradigmas de su propio obrar” (El Derecho a laVida, ps. 188 y 189).
La difusión de este “modelo humano” y el ocultamiento por 31 años del Comité Warnock ignoran la nueva investigación biológica para que la fecundación in vitro se convierta en un negocio. Lo informa el The Wall Street Journal Americas, bajo el título “Un nuevo y fértil negocio: el bebé global”. El subtítulo fija muy bien el contenido: “Con una red de madres de alquiler y donantes de óvulos y esperma, producir niños está en auge”.
Este artículo lo reproduce El Financiero del 20 de diciembre del 2010- 2 de enero del 2011. Da cuenta del canadiense “Rudy Rupak, presidente ejecutivo de PlanetHospital LLC, una empresa de California que rastrea el globo en busca de los componentes que forman su negocio. En este caso, el negocio de la producción de bebés”. Como las “madres de alquiler” en Estados Unidos cobran $200.000, las buscan fuera. Una de ellas radica en Grecia y cobra $8.000. “Los servicios del PlanetHospital van de $32.000 a casi $68.000”. “Rupak –dice la información–tiene planes de expandir su negocio a México y Ucrania”. Este Hospital “ha orquestado 459 nacimientos. El año pasado, 280 clientes contrataron a la empresa para sus servicios de reproducción, y el mismo año nacieron 210 bebés, 168 de los cuales fueron mellizos”. Este es el nuevo negocio de la fecundación in vitro. Y de México a Costa Rica no hay más que un paso.
Los embriones humanos sobrantes los congelan, por si los padres quieren más hijos, o realizan con ellos experimentos, o los botan a la basura, pasado cierto tiempo, con lo que sobreviene la producción de microabortos. El asunto es hacer de la vida un negocio, llámese FIV, venta de órganos, sicariato, drogadicción, secuestro, trata de blancas' La verdad de la vida no proviene de un “vientre de alquiler”. Pero algunos quieren desbaratar la vida como se desbarata un armatoste carcomido por el comején. El país no aguanta más males.
Pacto de San José. En cuanto al fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que calza con el Comité Warnock de 1979 y que omite también las investigaciones biológicas de los últimos 31 años, la Asamblea Legislativa puede contraponer y confirmar el artículo 4.1 del Pacto de San José de Costa Rica, a su vez sancionado por nuestro país; dicho Pacto faculta, “en general”, para que los Estados partes declaren el inicio de la vida humana “a partir de la concepción”. Tal Pacto, creador de esta Comisión, confirma la inviolabilidad de la vida humana del artículo 21 de la Constitución Política, cuya ininterrumpida tradición data de la Constitución de 1871.
Al comentar el aludido derecho básico de la vida, que lo inicia con la concepción, opina lo siguiente el profesor de derecho C. Massini: “Luego de lo expuesto de la centralidad de la vida como bien humano básico y el carácter fundamentalísimo del derecho a su inviolabilidad en la sistemática de los derechos humanos, se hace necesario dar una respuesta, aunque sea somera, a una cuestión dramáticamente vigente en la vida social contemporánea: la cuestión que plantea el cada vez más difundido menosprecio de la vida humana, tanto en las ideas como en las praxis concretas de los hombres de nuestro tiempo” (El Derecho a la Vida, p. 213).
No es la presión de la IPPF (Federación Internacional de Paternidad Planificada), ni el querer de algunos médicos amparados por una Comisión complaciente quienes definen la fuente de los derechos humanos.
La vida es fuente y cauce de estos derechos. Por tanto, es un tema que espera una respuesta consecuente de los señores diputados. Ya Costa Rica se ha pronunciado a favor de la vida.