Por César Muñoz Acebes
Washington, 2 nov (EFE).- La CIA mantiene cárceles secretas también en Europa del Este, según se supo hoy, una revelación que llega mientras el gobierno de EEUU pretende eximir a ese organismo de espionaje de una enmienda que prohibiría la tortura de detenidos.
En los últimos dos años se han filtrado piezas del puzzle de la red de cárceles secretas de la CIA en el extranjero, donde se sabía que existieron en Irak, Afganistán, Tailandia y en una sección de la Base Naval de EEUU en Guantánamo (Cuba).
El diario "The Washington Post" añadió hoy más detalles al afirmar que más de 100 sospechosos de terrorismo han pasado por esas instalaciones, conocidas como "lugares negros", que han existido en ocho países.
La lista incluye "varios" en Europa del Este, que el periódico no dio a conocer a petición del gobierno de EEUU, que teme que la información ayude a los terroristas o convierta a esas naciones en objetivo de atentados.
Para el ex subcomandante Eugene Fidell, la existencia de esas prisiones no es ilegal en sí, pero sí podría ser lo que pasa dentro de ellas.
"Potencialmente las condiciones (de detención) son medievales", dijo a EFE Fidell, un abogado que preside el Instituto Nacional de Justicia Militar.
Poco se conoce de lo que ocurre allí. El único caso que ha trascendido fue la muerte por congelación de un detenido en noviembre de 2002 en la llamada "Mina de Sal", el nombre en código de una prisión secreta de la CIA en Afganistán que ahora ha sido trasladada a la Base Aérea Bagram, en las cercanías de Kabul.
El prisionero presuntamente pereció después de que un agente de la CIA, contra el que no se han presentado cargos, ordenase que se le dejase encadenado al suelo de cemento sin ropa de abrigo durante la noche.
En esos centros secretos los agentes tienen autorización para usar técnicas "ampliadas" de presión en los interrogatorios que violan la Convención de la ONU contra la Tortura, entre ellas la inmersión del detenido en agua para hacerle creer que le van a ahogar, según se ha sabido desde 2004.
"Esta Administración hace avergonzarse a nuestra nación al buscar mecanismos por la puerta de atrás para saltarse nuestras obligaciones para prevenir la tortura", denunció hoy el congresista demócrata Edward Markey.
Estas revelaciones y los casos de tortura en Afganistán, Irak y Guantánamo han motivado la reacción adversa de numerosos legisladores de EEUU, encabezados por el republicano John McCain, quien fue un prisionero de guerra en Vietnam.
El Senado ha aprobado de forma casi unánime una enmienda de McCain que prohíbe el tratamiento cruel o inhumano de prisioneros en custodia de EEUU en cualquier parte del mundo.
No obstante, el vicepresidente de Los Estados Unidos, Dick Cheney, y el director de la CIA, Porter Goss, han solicitado que se exima de esa obligación a los miembros de esa agencia.
La aprobación de la enmienda depende de la Cámara de Representantes, donde cuenta con el apoyo expreso de tan sólo 57 legisladores, por ahora.
La CIA, como corresponde a una agencia secreta, no ha querido hacer comentarios sobre el asunto, pero analistas conservadores defienden la existencia de la red, con el argumento de que permite interrogar a sospechosos sin las restricciones del sistema legal de EEUU.
Avi Cover, un abogado de la organización de derechos humanos Human Rights First, sí cree que los centros de detención son ilegales en sí mismos, sin importar lo que pase dentro, según el derecho estadounidense e internacional.
A su juicio, EEUU tiene que informar de su existencia a la Cruz Roja y permitir las visitas de representantes de esta organización para comprobar las condiciones de detención, cosa que no ha hecho.
Además, el encarcelamiento de personas sin acceso a un abogado o a un juez también viola las leyes de los países donde se encuentran esos centros.
En Europa del Este en particular, los Gobiernos que han permitido su existencia podrían sufrir las críticas de sus propios ciudadanos y de países vecinos de la Unión Europea.
Paradójicamente, una de las prisiones en esa región es una instalación de la "era de la Unión Soviética", según "The Washington Post", país al que EEUU siempre acusó de violar los derechos fundamentales del individuo. EFE
cma/mla/tg