Berlín, 8 feb (EFE).- La última película del cineasta chileno Gonzalo Justiniano, "B-Happy", llegó hoy, domingo, al Festival Internacional de Cine de Berlín precedida de un notable éxito de crítica y público en su país de origen y en los certámenes de Toronto y La Habana.
La historia de los lazos afectivos de una chica de quince años que vive en un pueblo de la costa rural chilena con su hermano y su madre, mientras el padre, pequeño delincuente crónico, entra y sale de la cárcel, sorprendió a la prensa internacional por su serenidad y, sobre todo, por el talento de su protagonista.
Manuela Martelli "no es actriz, la sacamos de un colegio, de una selección de setenta niñas", explicó a EFE el director respecto a una chica que, como la protagonista de la historia, "no le tiene miedo a nadie, estuvo impactante".
Justiniano explicó que el origen del filme es una conversación que mantuvo con una joven camarera en el norte de Chile, que le contó sus duras peripecias para abrirse camino en la vida, y que quiso "rescatar fragmentos" de su relato.
Consciente del "peligro" que supone contar una historia rodeada de pequeñas tragedias que podrían desembocar en un relato "patético", el director logra desarrollar una narración serena y sin sobresaltos sobre "una 'mini-heroína' con una gran capacidad para salir adelante y de ser feliz con pocas cosas".
Con la inclusión de este filme -que en Chile han visto ya más de 50.000 espectadores- en la sección no competitiva "Forum", Justiniano visita por tercera vez la Berlinale. EFE
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