En los últimos años, el Sol se ha convertido en uno de los enemigos más fuertes de las personas. Sin embargo, con moderación, sus rayos son útiles y necesarios.
No es casualidad que las plantas y animales requieran de esta energía para vivir. Entre sus beneficios para nosotros encontramos la producción de la vitamina D.
Esta se origina en la piel por estimulación de los rayos ultravioletas, y esta vitamina, a su vez, es recomendable para absorber el calcio de los alimentos y evitar enfermedades, como la osteoporosis.
Asimismo, el sistema inmunológico estimula la fabricación de células inmunológicas, por lo que la salud y las defensas del organismo también mejoran.
Como si eso fuera poco, con unos cuantos rayos del Sol, la piel se engruesa y se hace más tolerante a los cambios ambientales. Si está delgada, es más vulnerable a ellos y a las alergias.
"La luz del Sol, con medida, es recomendable para protegernos del mismo Sol, ya que le da color a la piel y activa la melanina", comentó el dermatólogo Jaime Zomer.
Por ejemplo, ayuda al tratamiento de ciertas enfermedades, como la melancolía (manchas blancas en la piel), los linfomas (cánceres) o psoriasis (tipo de caspa).
Los bebés no se quedan atrás en los beneficios, y por ello es bueno sacarlos en las mañanas para que reciban los rayos solares. Ellos evitan la ictericia del recién nacido. Este padecimiento es una pigmentación amarilla que aparece en la piel y en las partes blancas de los ojos.
Ningún exceso es bueno
Recuerde que las quemaduras agudas, y las leves pero constantes, exponen la piel a sufrir de cáncer y otros males, como las manchas.
Entre las maneras más fáciles de recibir sol con medida está el practicar algún deporte, ya que el organismo está concentrado en el ejercicio y no en el calor. No olvide colocarse una gorra y utilizar bloqueador o algún bronceador con filtro solar.
Si planea ir a la playa en estos días, tome en cuenta que no es recomendable recibir sol de 10 a. m. a 2 p. m., ya que los rayos de estas horas solo queman, no broncean.
Como lo explicó Zommer, muchas de las complicaciones se deben al color de la piel: las personas de tez muy blanca son mucho más sensibles.
También es bueno utilizar anteojos oscuros porque diversos estudios han demostrado que la intensidad del Sol está relacionada con las cataratas.
Recuerde que las personas no solo nos bronceamos en la playa: incluso en las zonas montañosas nos quemamos más porque los rayos ultravioletas no pasan por ningún filtro.
La astucia de la Vitamina D
La vitamina D nos ayuda pues...
Es necesaria para que el cuerpo utilice el calcio contenido en los alimentos.
Mantiene normales las cantidades sanguíneas de calcio y fósforo.
Si no se toma, provoca raquitismo, y esto afecta al crecimiento.
En los ancianos, el exceso de vitamina D podría hacer que los huesos se quiebren con facilidad.
El exceso de vitamina D también produce depósitos de calcio en los riñones; ocasiona pérdida de apetito y peso, náuseas y estreñimiento.
Fuente: Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá, INCAP/OPS.
Cuidados para la piel
Después de recibir sol o broncearse, es bueno tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:
Las cremas con óxido de zinc y aceites naturales ayudan a hidratar y a calmar el dolor en caso de quemaduras muy fuertes.
Para no "despellejarse" y mantener el color, los hidratantes con aceites naturales son un buen aliado.
Evite hacer mezclas extrañas para adquirir más rápido un buen color. No se unte agua oxigenada, mantequilla ni gaseosas porque tienden a irritar la piel o causar alergias. Lo mismo provocan las cremas que "broncean" sin que se tome sol.
Fuente: Luis Siles, dermatólogo.