Varsovia, 2 abr (EFE).- El presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, expresó hoy, sábado, su gran tristeza por el fallecimiento de Juan Pablo II y destacó su papel extraordinario en la historia más reciente de Polonia y el mundo.
"Nos ha dejado nuestro compatriota más destacado, uno de los más grandes creadores del mundo contemporáneo, el buen padre de todos, de los creyentes y los no creyentes, el hombre que supo llegar hasta los rincones más alejados de la tierra para conocer las almas de la gente", dijo Kwasniewski en presencia de los representantes del Parlamento, el gobierno, el Tribunal Constitucional y la Corte Suprema, así como del nuncio apostólico, arzobispo Jozef Kowalczyk.
El presidente polaco recalcó que los polacos tienen que sentirse orgullosos de que un ciudadano de esta nacionalidad haya sido una de las figuras más grandes de los tiempos modernos.
"Nos sentimos felices de haber tenido la suerte de vivir junto a él, porque Juan Pablo II fue un gran apóstol de la reconciliación y tuvo una participación muy importante en el abatimiento del telón de acero y en la ampliación de la Unión Europea".
"Esos cambios no se habrían producido en Polonia y en el mundo sin las verdades que decía, sin su convicción de que había que reforzar los fundamentos de la historia y de la tradición, pero de manera que construyan el futuro y el presente en vez de combatirlo", dijo Kwasniewski.
El presidente polaco recalcó que, sin un Papa bueno, sensible y preocupado por cada ser humano, como Juan Pablo II, esos cambios nunca se hubiesen producido.
"Siempre le estaremos agradecidos por los grandes cambios que promovió, por el amor que sentía por su patria y por cada uno de sus compatriotas".
Kwasniewski recalcó que Polonia y los polacos tienen una deuda singular con el Papa, porque sin él su país no hubiese recuperado la libertad.
"Pero sin la labor del Papa tampoco se hubiese alcanzado la dimensión que él dio al diálogo entre las naciones y las religiones, ya que fue el primer Pontífice de la Historia que cruzó el umbral de una sinagoga y una mezquita".
El presidente polaco subrayó el don de Juan Pablo II de transformar los campos de rivalidad en espacios de diálogo y cooperación.
Recordó asimismo que los últimos años de vida de Juan Pablo II fueron heroicos, porque a la lucha constante por la causa, tuvo que añadir una lucha tenaz consigo mismo, contra las enfermedades que padecía.
El presidente Kwasniewski señaló que, la mejor manera de rendir homenaje a Juan Pablo II será cumplir sus enseñanzas, entender sus mensajes a favor de la paz y de la reconciliación y ser fieles a valores como la libertad, la compasión y la solidaridad. EFE
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