El director serbobosnio Emir Kusturica dijo ayer en Logroño que en Europa hay unos cuantos países que tratan de preservar la identidad de su cine, pero no creo que lo vayan a conseguir, porque sucumbirán ante el poder de Hollywood.
Kusturica hizo estas declaraciones en el marco de Actual 2005, un festival multimedia que concluiría ayer en la capital de La Rioja (norte), tras la proyección de su último filme , La vida es un milagro, su primer largometraje de ficción en los últimos seis años, en el que se combinan personajes surrealistas, diversión y mucha música, una tónica muy constante en los filmes de este peculiar cineasta balcánico.
El director serbobosnio intervino en la ceremonia de clausura de Actual 2005 junto a su grupo musical No Smoking Orchestra.
Fuerte crítica
"Vivimos en el mundo de la destrucción del arte por culpa de la tecnología. Las películas de Hollywood son un reflejo de ello, porque no dicen nada y están pobladas de héroes vacíos, de idiotas felices", afirmó el director, que ha sido objeto de severas críticas por el supuesto apoyo del filme a la causa serbia.
La vida es un milagro es la primera película de Kusturica ambientada en la reciente guerra de los Balcanes y en ella se narra la historia de amor entre un ingeniero serbio, Luka, abandonado por su mujer durante el conflicto de los Balcanes, y una chica musulmana, Sabaha, a la que tiene como rehén.
El destino obligará a que Sabaha sea intercambiada con un prisionero serbio, que no es otro que el hijo de Luka, Milos.
"La guerra de Bosnia (1992-95) fue un producto de diseño en el que los serbios eran los malos y el resto los buenos. Yo quería olvidarme de eso y centrarme en un personaje que tiene que elegir entre su novia y su hijo. Es un dilema muy shakespeariano, al margen de las ideologías y del diseño que hicieron los medios del conflicto", dijo.
Para Kusturica, "la mejor descripción" de la guerra de Bosnia, son los informes elaborados por el Tribunal Internacional de La Haya, que, según él, contradicen todo lo dicho en un principio. En cinco meses murieron 500 mil personas.