EN UN LUGAR remoto ha nacido Kirikou, lo ha hecho solito y ha salido conversando del vientre de su madre, por lo que la bruja Karabá siente que su reinado de maldad tiene ahora un rival generoso e inteligente. Sucede en una aldea africana, donde la bondad natural es arrinconada por los poderes de Karabá, y es lo que da lugar a un cuento infantil convertido en película de dibujos animados: Kirikou y la hechicera (2001).
Se trata de una coproducción entre tres países: Bélgica, Luxemburgo y Francia. Nos llega dirigida con afán seductor por Michel Ocelot y con el atractivo agregado de la música del compositor africano Youssou N'Dour. Parece un filme sencillo, pero su fascinación viene de un estilo afinado en el dibujo, que se acerca al primitivismo o al impresionismo según convenga, a la riqueza en la paleta de colores o a la sobriedad expresiva. Calidad artesanal.
Su narración juega entre el mito y la leyenda, entre el cuento y la fábula, entre el realismo costumbrista y el gusto por el relato fantástico: creatividad, por lo que entretiene y agrada. Es algo muy diferente a lo que siempre vemos en dibujos animados.
Cómo, dónde, cuándo
Kirikou y la hechicera se exhibe en American Mall y Cinemark.
Entrada: De ¢1.200 a ¢1.400, según la sala. Con precio especial para pensionados.
Horario: Funciones regulares.