Aunque la famosa muñeca se ganó cumplidos, abrazos, besos y la admiración de cientos de pequeños boquiabiertos, quedó segundo plano y fue Ken, su novio, el centro de atención.
Su mundo, lleno de fantasía y magia, se convirtió en toda una realidad, la cual palparon por primera vez cientos de curiosos y pequeños.
Así, Ken fue tocado por una varita de ilusión que le concedió el deseo de ser humano por unas horas.
Esa fue la sorpresa con la que se encontraron los visitantes de la Librería Universal el pasado jueves, en el edificio de la Avenida Central, y ayer por la tarde en la sucursal de La Sabana.
Y es que para celebrar esta tradición, que ha perdurado una década, Barbie se hizo acompañar de su novio y Kelly, su hermana menor.
"La idea era traer algo diferente este año. Ahora Barbie viene con sus amigos. Sin lugar a dudas Ken ha sido la sensación. Estuvo presente en el Festival de la Luz y fue aclamado", comentó Priscilla Sancho, del departamento de mercadeo de la Universal.
Otra de las novedades es que los modelos compartieron con los visitantes, jugaron con los niños y caminaron por los pasillos del departamento de juguetes. Fue más real.
Por otra parte, aunque las mujeres no eran tan acinturadas como las originales, sí vestían con trajes ajustados que identifican a cada muñeca. Quizás por esa razón, los niños admiraban las enormes y brillantes alas de Barbie Princesa angelical.
Los encargados de transportar a los niños a esta ilusión fueron modelos escogidos no solo por sus cualidades físicas sino también por ser sensibles, amables y cariñosos con los niños.
Dicha labor recayó en Mario Caballo, Míster Costa Rica Internacional, quien protagonizó a Ken, el novio de 34 años de existencia; Lyana Rodríguez se convirtió en Princesa Encantada; Inés Espinosa personificó a Kelly, la hermana menor, y Laura Flores le hizo honor a su apellido con el traje de Barbie Flores Brillantes.